Un acusado de narcotráfico, libre porque la droga ocupada era poca

REDACCIÓN OURENSE

OURENSE

01 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Tan poca era la droga ocupada a un acusado de narcotráfico, que difícilmente se puede «inferir su destino al tráfico» y, por ello, la Audiencia Provincial de Ourense ha dictado una sentencia absolutoria a favor de Camilo José G.G., que el mismo día del juicio había quedado en libertad por orden del tribunal, pese a que la fiscalía pedía para él cinco años de prisión. El acusado estaba en Pereiro desde pocos días antes de la vista, por orden del tribunal, para garantizar su asistencia a un jucio aplazado en dos ocasiones. El caso arranca de una intervención de la Guardia Civil durante la tarde del 27 de julio de 1999. El acusado, entonces con 18 años, se dirigió a una patrulla que estaba de servicio en la zona peatonal de O Carballiño, indicando a los funcionarios que debía acudir al cuartel para firmar una diligencia, por lo aquéllos se ofrecieron a acompañarlo. Nerviosismo El nerviosismo que mostró en el traslado el joven, entonces toxicómano, hizo sospechar a los guardias de alguna irregularidad, por lo que, cuando le anunciaron que lo iban a registrar, arrojó al suelo un envoltorio con cinco pajitas de heroína, cuyo peso total era de 0,22 gramos y un valor de mercado de 2.666 pesetas (16,02 euros). La sala sustenta la sentencia absolutoria en la insuficiencia de la prueba para desvirtuar la presunción de inocencia. Detalla la sentencia cómo el joven se acercó voluntariamente a los guardias, en «actitud que no parece conformarse con la realización de actividad delictiva». Hace notar el texto, asimismo, que Camilo José se encontraba en un grupo conocidos en el ámbito policial como toxicómanos, pero que los agentes, «ni entonces ni en otras ocasiones habían visto al acusado realizar actividades de tráfico de droga». La Audiencia no toma en cuenta la declaración de los tres testigos. Uno, porque no asistió al juicio y su testimonio anterior lo hizo sin intervenir el defensor del acusado; otro, por las contradicciones en que incurrió sobre las veces que supuestamente había comprado droga al acusado; el tercero, que relató un viaje a Porriño con el fin de comprar droga para consumo compartido, porque este detalle no fue incluido por la fiscalía en su escrito de acusación.