Periplo eclesiástico y judicial

La Voz

OURENSE

Baltasar Garzón impartió ayer una conferencia invitado por la CEO y Rouco Varela visitó la catedral en su última etapa por Galicia

26 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Dos visitas ilustres recibió ayer Ourense. Por la mañana la del cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco Varela. Por la tarde, la del juez Baltasar Gazón. Aunque el acto organizado por la CEO requería de invitación, la expectación en el exterior del aula de cultura de Caixanova fue notoria. Si el programa de la visita había sufrido varios cambios, la llegada de Baltasar Garzón a Ourense supuso una modificación más. Aquejado de una gripe, llegó con retraso ya que, como el mismo explicó, había precisado más tiempo del esperado en unas diligencias. Así, descartó el avión y optó por la carretera. Reconoció entonces: «Supongo que infringiendo alguna norma de la circulación». Ya en el aula de la caja, un espontáneo le solicitó un autógrafo que estampó en el libro que sobre Garzón escribió la periodista Pilar Urbano. El mismo libro que Francisco Rodríguez, presidente de la CEO, utilizó en la presentación leyendo el prólogo escrito por Francisco Umbral. Rouco paseó acompañado del Consejo Episcopal de Madrid, -19 personas encabezadas por el cardenal y los obispos auxiliares Fidel Herraez Vegas y Alberto Iniesta, emérito-. Acababa así el periplo por Galicia de esta delegación eclesiástica. La comitiva visitó el casco histórico y la catedral, firmando en el Libro de Honor el cardenal y sus obispos auxiliares antes de ser recibidos por el presidente de la Diputación, José Luis Baltar, en el Simeón, quien se declaró «admirador del cardenal y de toda la Iglesia» y les recimendó que «lleven bien cargadas las pilas» recodándoles la hospitalidad de los ourensanos «aunque esta sea una provincia en los últimos lugares entre las españolas». Sobre el nuevo obispo, el cardenal fue escueto: «No tengo yo información detallada pero no creo que sea una cuestión que vaya a tardar mucho en ser dilucidada». La jordana acabó con un almuerzo.