La utilización de la grúa municipal, tras la aprobación de la nueva normativa, trajo la polémica a O Carballiño
02 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El 1 de marzo hizo un mes de la entrada en vigor de la ordenanza de carga y descarga en O Carballiño. Desde ese día el servicio municipal de grúa se ha convertido en un elemento cotidiano de los carballiñeses. La polémica surgida en torno a la cantidad de coches retirados por este servicio es evidente. Las opiniones son muy diversas. Algunos creen que era una medida necesaria por la falta de educación vial y otros consideran que puede dañar seriamente al comercio. Si algo está realmente claro, y las calles así lo demuestran, es que la grúa se ha convertido en uno de los servicios más dinámicos del concello. Desde la entrada en vigor de la ordenanza de carga y descarga -aprobada en pleno el 8 de noviembre de 2001- el número de vehículos retirados en zonas de prohibido aparcamiento ha desbordado todas las previsiones. Los datos ofrecidos por el concejal de tráfico a los 19 días de entrada en vigor de la ley -85 coches retirados- despejaban todas las dudas: el servicio funciona mal o los vecinos todavía no conocen la señalización y la ordenanza. La polémica también surgió por el cobro de las multas, al no aplicarse de forma correcta la normativa, cobrando por la misma infracción de dos maneras diferentes con el doble de cargo -aunque legales-, con el consiguiente «cabreo» de los ciudadanos. Pero la cosa no acaba aquí. Hay críticas sobre trato de favor a «ciertas personas» de la vida política, reservándoles lugares privilegiados en las calles. Cuando hace un mes de la entrada en vigor de esta ordenanza, desde la instituciones se pide paciencia y cuidado a la hora de infringirla y desde la ciudadanía se empieza a comprender que el uso del vehículo no es tan necesario.