José Troncoso Casares, delegado provincial de la Consellería de Sanidade Su padre ya le adelantó que no sería médico, que él tenía otras virtudes. Y José, el hijo del psiquiatra Troncoso, no le falló. Cursó la carrera de Medicina en Madrid y la disfrutó, asegura. Pero optó por especializarse en gestión sanitaria. Prefirió el ordenador al bisturí y el DOG al Diario Médico, fue inspector médico, jefe del servicio de ordenación sanitaria, subdirector médico del hospital Cristal Piñor, director provincial del Sergas, gerente del Meixoeiro y de Atención Primaria y, desde hace muy poco, es delegado de la Consellería de Sanidade en Ourense, con mando en el Sergas. Siempre organizando, que es lo suyo.
06 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.En su apuesta profesional, José Troncoso Casares encuentra especialmente gratificante la intensa relación que la labor de gestión propicia con los profesionales sanitarios y con la población. -Al revés que otra gente, que lo ve como una carga, para mí el servicio público es muy gratificante; uno tiene la sensación de estar haciendo algo con sentido y eso da sentido a la vida. -¿Cuáles son los riesgos? -Lo peor, lo único peligroso, es el conformismo porque te acabas quedando tranquilo ante algunas situaciones. No dormir alguna noche por un problema sanitario es bueno y edificante. Yo siempre agradecí muchísimo los cambios de puesto porque me permitieron ver desde otra perspectiva; estar mucho tiempo anquilosa. -Se enfrenta usted a una «empresa» conflictiva desde un cargo claramente político. -El Sergas es, con mucha diferencia, la empresa con más personal de la provincia, ¿cómo no va a ser conflictiva?. Respecto al cargo, ahora tiene un perfil más político que cuando estuve en la dirección provincial; yo soy de la opinión de que en estos puestos, cuanto más perfil técnico tenga la persona, mejor. -Pero usted es militante del PP. -Soy un militante no activo. Soy un gestor más que un político. Soy militante del PP ourensano pero no entro en polémicas, nunca entré porque no estoy implicado. Tengo que llevar a la práctica la política que define un partido que ganó las elecciones como cualquiera que ocupa un cargo directivo, sea militante o no. -Esa militancia suave y aunar Sergas y delegación ¿acabarán con la tensión entre cargos sanitarios? -Ojalá sea así; una de mis funciones principales es exactamente eso, que las relaciones y la coordinación entre los tres hospitales y las gerencias sean lo más fluidas y normales posible. Aunque parezca un objetivo muy interno, no lo es tanto porque repercute en el funcionamiento de los centros. -Señale las fortalezas y los defectos de la sanidad ourensana. -La principal fortaleza, las infraestructuras que ahora mismo tenemos, que van a ser mejoradas cada día más, y los profesionales, por su cualificación y por su número. El defecto es el mismo que el de todo el sistema sanitario español: la administración sanitaria debería ser más flexible, sobre todo en la política de personal porque así se humanizaría la sanidad. Humanizar es implicar más a la gente en su trabajo y debería haber sistemas de motivación más flexibles para premiar el bienhacer y no tratar a todo el mundo igual. -¿Cuáles son su objetivos? -Primero, aplicar el plan director del CHOU. En Primaria, acabar de implantar el nuevo modelo, ampliando horarios en las unidades de apoyo y equipos multidisciplinares. Aunque en Ourense somos los más adelantados, hay que consolidarse. -¿Trae bajo el brazo una solución para las urgencias? -La apertura de puntos de atención continuada (PAC) en la provincia está filtrando y bajando la presión en urgencias. Cuando se monte el PAC de la ciudad, junto a urgencias hospitalarias, será más efectivo. También hay que unificar las urgencias en un solo lugar.