Jóvenes de todas las edades participaron en Expourense en un día dedicado al ocio, al deporte y a la creatividad
26 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Lleno total en Expourense. Y todo el mundo con la lección aprendida. La primera, la directora xeral de Xuventude, la ourensana María José Bravo Bosch. Desde la vestimenta deportiva a la total disposición para participar en las actividades. O para explicar entusiasta a López Besteiro, punto por punto, los detalles de cada juego, de cada taller, de cada iniciativa lúdica puesta en marcha por la organización en el recinto de Expourense. Muy dispuestos se mostraron también los participantes. Inquietos en las colas de inscripción, pertrechados con los obsequios de Xuventude -léase camiseta, gorra, agenda y hasta botella de agua- y con ganas de mirar, probar y tocar. Eso de que la edad no importa se lo tomaron todos muy en serio: de los doce a los treinta años, sin excusa para el aburrimiento. Rocódromo, clases de baile, bolos humanos y hasta inusitados combates de sumo. Además de baloncesto, voleibol, quads, futbolín humano, toro mecánico o kickboxing. Y más ganas. Las de los monitores. En total, cien. Su dedicación al tiempo libre encontró el hueco perfecto en esta jornada destinada al juego, al deporte, a la diversión... Porque para ellos un día de trabajo no consiste simplemente en organizar y vigilar sino también en animar y motivar. Porque alternativas de ocio como esta exigen imaginación, creatividad y, por supuesto, grandes dosis de juventud y de aventura.