La marcha del obispo de Ourense ha desatado varias miradas hacia Astorga, regida esa diócesis por el ourensano Camilo Lorenzo pero son tejos equivocados. Si bien el nombramiento del próximo prelado ourensano, el 103, será un secreto en manos de la Santa Sede, en Ourense ya hay quienes lamentan que no se haya dado a conocer con la misma celeridad con que se llevan a monseñor Osoro Sierra. No es habitual, en la tradición de la Iglesia, que sus obispos rijan diócesis en sus provincias de nacimiento por aquello de tener menos compromisos y disponer de mayor libertad en su ministerio. Los católicos de aquí aplaudirían que hubiese de nuevo un obispo gallego pero muchos no lo creen condicionante. El paso de Carlos Osoro por Ourense se ha visto, para una mayoría, como aire fresco y se le agredece su cercanía a los representantes del pueblo aunque no pudiera matar muchos pájaros tras muchos tiros, por la escasez de tiempo.