La peligrosa atracción del dulce

P. S. OURENSE

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Juzgado ayer por sustraer bollycaos el mismo detenido por un frustrado robo de golosinas el martes Ni es prudente Emilio Jiménez Jiménez, ni tiene suerte ni, a lo que se ve, cuida especialmente su alimentación. Detenido el martes de esta semana en Maside, como presunto autor de un intento de robo en una tienda de golosinas de O Carballiño, ayer acudió al juzgado de lo Penal de Ourense para responder de otro robo, cometido el 13 de mayo, del que se confesó autor. Había logrado entonces apropiarse de diez cajas de pastelitos y doce bollycaos, después de forzar la puerta de un coche de reparto estacionado en la carretera de Señorín a O Carballiño. Tiene antecedentes y por esa acción irá a la cárcel.

29 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Emilio Jiménez Jiménez tiene 31 años. Vive en el poblado de A Fontela, en Maside. Y los dulces ejercen sobre él una peligrosa atracción. El martes pasó al lado de la tienda «Goloso», en la calle Roríguez Soto, de O Carballiño, y los ojos se le fueron a las gominolas, los caramelos y a los bombones del escaparate. Ya se sabe lo que pasa con los Ferrero Rocher, un capricho que no puede comer en verano ni el embajador, obligado, como nos recuerda el fabricante en sus campañas, a disfrutarlos con temperaturas bajas para que no estropeen en las estanterías y escaparates. La Guardia Civil detuvo a Emilio por este intento de robo. El autor, que rompió un cristal del escaparate, abandonó el lugar después de permanecer un rato intentanto tapar el agujero con su propio cuerpo y sin llevarse a la boca ni una maldita gominola. De su querencia quedó ayer constancia nuevamente, aunque no tuvo ocasión de explicarse. El caso estaba tan claro que la vista oral, en el Juzgado de lo Penal número 2, se limitó a la mera formalidad de aceptar dos años de prisión, como pedía el fiscal, que ofreció una rebaja de dos meses sobre su petición inicial. El anteayer presunto autor de un robo y ayer acusado de otro había negado el hecho en una primera declaración ante la Guardia Civil, pero luego lo admitió en el juzgado de O Carballiño. Su pecado, en esa ocasión, fue robar una docena de bolsas de pan de molde, una docena de bollycaos y diez pastelitos de un coche de reparto de Donuts, al cual, sobre las 5,30 de la madrugada del domingo 13 de mayo pasado, reventó el candado de una puerta lateral. A pesar de la escasa trascendencia de este robo, el acusado volverá a la cárcel por él. Tiene antecedentes policiales y penales, entre los que se cuenta otra condena por robo del mismo juzgado de lo Penal número 2 de Ourense, de enero de este mismo año. Ha estado en prisión varias veces entre 1992 y mayo de 1998, cuando salió por última vez.