JOSÉ MANUEL RUBÍN CONTRAPUNTO
27 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Mientras lloramos la ausencia de conselleiros se nos escapan los millones para Cataluña. Mientras nos entretenemos en evaluar el peso de Baltar en Santiago apenas percibimos su peso en oro en Ourense. Mientras buscamos en el Plan Estratégico (hecho por vascos a cambio de 100 millones) la frase que habla de consolidar las empresas de aquí, le entregamos el bocado más apetitoso del urbanismo a una firma radicada en el número 256 de la calle Diputación (¡también es casualidad) de Barcelona. Mientras los vecinos de O Couto venden a 80.000 pesetas (480,81 euros) el metro cuadrado para Hipercor una institución pública lo cede a 8.000 pesetas (48,08 euros). Ante este panorama que desangra a las empresas constructoras ourensanas, la CEO calla, la Cámara calla, el PSOE calla, los vecinos callan... Todos, como siempre, callan. Y mientras callan, esperan las migajas que, vía subvenciones o puestos de trabajo, le darán como un favor los que permiten que otros se lleven la gran tajada.