Setas: un capricho de otoño

EMMA ARAÚJO O CARBALLIÑO

OURENSE

SANTI M. AMIL

La micología gana adeptos en Ourense, aunque el temor a especies venenosas frena el consumo Día despejado tras varias jornadas de lluvia. Éste es el mejor parte meteorológico de quien gusta de armarse de cesta de madera y navaja para echarse al monte. Si el domingo pasado se inauguraba la campaña de caza, quince días atrás le llegaban los días de oro a los amantes de la micología. Pero, como en todo, la afición por recoger setas sigue siendo minoritaria. El temor a las variedades venenosas y el hecho de que no exista tradición culinaria en Galicia frenan un consumo, que bien explotado y mejor planificado, podría ser una gran fuente de ingresos para la provincia. O sea, otro potencial sin explotar.

29 oct 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Níscalos, lepiotas, boletus, cantarelus, seta de los caballeros... La oferta es tan variada como sabrosa. Galicia es tierra micológica por excelencia y Ourense no se queda atrás. Pese a esta riqueza, el aprovechamiento de las especies existentes en el suelo no se acerca ni por asomo a niveles aceptables. Sin embargo, la proliferación de jornadas informativas, el interés planteado desde los servicios de Extensión Agraria y la recuperación de la cultura del campo están contribuyendo a que la micología gane adeptos. Eso sí, tal y como reconoce Ricardo Mínguez, las setas se han relacionado históricamente con la brujería. Mientras Coren investiga la explotación industrial de setas y en Cataluña existen plantaciones forestales con árboles que tras un proceso de microrrizado añaden a la riqueza de los árboles la presencia garantizada de hongos, los amantes de la micología en Ourense no tienen más posibilidades que utilizar una buena guía de setas y salir al campo, o, como mal menor, acudir a un supermercado o tienda especializada. Todo vale para obtener un sabroso y nutritivo manjar con tantas recetas como gustos: Revueltos, al ajillo, a la plancha, rebozadas, con arroz, en paté o como guarnición de carne.