Una de las razones por las cuales el proyecto de rehabilitación del casco histórico de Allariz ha conseguido mayor reconocimiento, es por el hecho de que en la mutación de la villa ourensana han participado artesanos que reciclaron sus conocimientos y que participaron en las obras. Este modelo no ha vuelto a repetirse. El hecho de haber sido el primer municipio de toda la provincia en iniciar la recuperación de su zona antigua y la concesión de un premio de la Unión Europea y la gestión de 6,01 millones de euros (999,98 millones de pesetas) para las primeras cuatrocientas intervenciones lo convierten en un modelo que no se ha vuelto a repetir. Frente a este tipo de gestión se encuentran zonas como Pazos de Arenteiro, en Boborás. Este conjunto histórico no puede acogerse a todas las ayudas de las que se hace acreedor debido a su reconocimiento patrimonial porque no existe un desarrollo urbanístico suficiente. El municipio de Castro Caldelas se encuentra, también, en una situación similar.