Un Ourense en evolución

X. R. C. OURENSE

OURENSE

Solidez defensiva, empaque, juego por bandas y adaptación a la categoría marcan la transformación del conjunto rojillo

15 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Tres partidos en una semana han confirmado que la mejoría del Ourense no es fruto de la casualidad. En un mes el equipo ha cambiado por completo. Continúa sin mantener su puerta a cero, pero ha ganado en solidez defensiva. También en empaque. En un campo tan difícil como León sacó siempre la lectura correcta del encuentro. Ha dejado ver asimismo su descaro y su predisposición a presionar y atacar en todo momento. La solidez de un cuarteto defensivo definido Teixidó hizo mil cambios hasta dar con los cuatro zagueros más en forma. El acceso a la titularidad de Seoane -en un gran momento- permite a Agustín liderar la zaga como central al lado de un Maxi que gana confianza. Dacosta se ha adueñado de la banda izquierda. Los fallos se han reducido mucho. Dos «currantes» en el doble pivote Iván Otero lleva tres partidos como acompañante de Igor. Sin Óscar recuperado, quizás el equipo pierda vocación ofensiva, pero ha ganado en la recuperación. Son especialistas en el robo y el marcaje, además de dominar con su envergadura el fútbol aéreo. El único pero, los problemas para la distribución. Vocación por la presión y el fútbol de ataque El Ourense de las primeras jornadas no sabía a qué jugaba. No se encontraba cómodo con ningún patrón de juego. Aunque con variantes y cambios constantes en el sistema, el equipo ha encontrado su verdadera vocación: presionar al rival y dar la cara siempre en ataque. La producción ofensiva reside en las bandas Dar amplitud al campo y buscar las bandas se ha conviertido desde hace tiempo en una máxima futbolística. El Ourense, especialmente por la izquierda, se ha convertido en un rival muy peligroso. Sus exteriores son los principales productores de oportunidades. Es la línea sometida a más rotaciones. Adolfo, Golo, Gaizko y el reconvertido Larreina se reparten los minutos. Adaptarse a las exigencias de la categoría Teixidó siempre mantuvo que en Segunda B era obligatorio manejar un manual de estilo. Saberse adaptar al fútbol basura y también al juego combinativo. Los ourensanos parecen preparados para competir en el doble frente.