El paso de los años y los últimos temporales han hecho mella en este emblemático edificio Como todos los viejos edificios, el pazo de Barbeirón, ubicado en la localidad trivesa de Sobrado, va sumando achaques. Los temporales del pasado año inundaron varias veces su interior. Las tejas se caen y el deterioro avanza. Mientras, dos familias esperan que se decida en el juzgado la propiedad del mismo. El pazo fue vendido hace cerca de dos años a María Luisa Blanco Caneda por el Obispado de Astorga. La familia de caseros que lo habita hace 35 años lucha contra el deshaucio a la vez que reclama la propiedad.
28 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.María Luisa Blanco es natural de Trives, donde reside parte de su familia, catedrática de Anatomía Patológica y vive en Madrid, aunque pasa las vacaciones en la villa trivesa. A Sobrado la unen lazos familiares y sentimentales. Pese a haber adquirido la propiedad hace ya unos dos años aún no ha podido ocupar el pazo, a la espera de que el juzgado de Trives resuelva una petición de deshaucio interpuesta por ella contra los caseros de este inmueble. La otra cara de la moneda la ponen los caseros, que durante 35 años trabajaron las 22 hectáreas de terreno que incluye la propiedad y donde pastan diez vacas de su propiedad. En total siete personas que, pese a todo, siguen defendiendo su derecho a adquirir el pazo. Alegan el pago de un arrendamiento a los antiguos propietarios y el tiempo que llevan ocupándose de la propiedad. Rafael Rodríguez Álvarez, uno de los representantes de la familia, explica que siguen trabajando en las tierras «os meus pais, a miña muller e eu, ademáis dos nosos dous fillos e unha sobriña da que temos a custodia».