Cazadores y vecinos reivindican un parque natural para las cumbres de Trevinca El mundo acaba en Ponte. En este pueblo de A Veiga comienza el paraíso. Una escondida reserva de flora y fauna, sobre la que quieren clavarse las garras del supuesto progreso. Unas cumbres donde el aire oxigena pulmones y espíritu. Sus vecinos vivieron este domingo la tradicional fiesta de confraternidad con los miembros del coto de caza. Pero fue diferente. Alguien quiere alterar el hábitat de Trevinca para crear una estación invernal. Ellos reivindican un parque natural para disfrute común. Que nadie desfigure la montaña.
10 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.En vacaciones, incluso hay niños en Ponte. El frío trae nieve y soledad para los diecinueve vecinos del pueblo. Son el último rincón veigués en Trevinca, a 1.300 metros de altura. Sus casas de piedra amenazan con caerse. Bellos ejemplos de la arquitectura gallega de montaña. Pétrea, cerrada, sin resquicios para combatir las bajas temperaturas. Siguen cuidando ganado y labrando sus tierras. Lejos quedan los tiempos del wolfram, como cuenta animoso Antonio, memoria viva de Ponte. «Un kilo de mineral valía para comprar una vaca», asegura este vecino. El domingo se vivía la tradicional fiesta en O Fial. Un refugio a 1.500 metros, sede de los 24 miembros del coto que desde hace diez años aprovecha la caza de unas 4.000 hectáreas alquiladas a los vecinos. Buena comida, buena compañía y la música de la charanga Alborada de Verín. Todo bajo un sol de justicia. Y precisamente a ella apelan. A la sobrenatural si es necesario para preservar las cumbres de Trevinca. Alguien quiere transformarlas pero ellos, vecinos y cazadores, defienden su conservación como parque natural. de Ponte. «Un kilo de mineral valía para comprar una vaca», asegura este vecino. El domingo se vivía la tradicional fiesta en O Fial. Un refugio a 1.500 metros, sede de los 24 miembros del coto que desde hace diez años aprovecha la caza de unas 4.000 hectáreas alquiladas a los vecinos. Buena comida, buena compañía y la música de la charanga Alborada de Verín. Todo bajo un sol de justicia. Y precisamente a ella apelan. A la sobrenatural si es necesario para preservar las cumbres de Trevinca. Alguien quiere transformarlas pero ellos, vecinos y cazadores, defienden su conservación como parque natural.