El nuevo viaducto se inaugura ante la expectación ciudadana y aspira a convertirse en símbolo de Ourense En la inauguración del Puente del Milenio, las alabanzas, los vítores «populares» y los efusivos saludos entre autoridades y ciudadanos sonaron más fuerte que las protestas vecinales o los comentarios censuradores. No había santo al que mostrar devoción ni producto gastronómico que exaltar, pero la inauguración se convirtió en una fiesta que destilaba fervor. Desfile de autoridades, exposición de candidatos, ausencia intencionada de la oposición y pueblo, mucho pueblo. Este puente queda inaugurado.
01 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.12.40. Las gaitas anuncian el fin de los discursos. La comitiva, arropada por miles de ciudadanos, se dirige al puente. Intentos desesperados para mantener el orden en la ceremonia. Misión imposible: la gente está entusiasmada y no quiere perderse detalle. De camino, el cortejo político se encuentra con las protestas de un grupo de vecinos del Puente Nuevo que despliegan una pancarta. Los locales intenta calmar los ánimos e incluso retiran algunos carteles reivindicativos instalados en la zona para que nada desluzca la inauguración. 12.46. Llega el momento. Cuiña procede con las tijeras y nueva avalancha. Gómez Villar, solícito, reparte trozos de la cinta entre los ciudadanos. Comienza el peregrinaje por los 275 metros de puente. 12.54. La bendición. Carlos Osoro: «Que Dios proteja a quien pase por este puente». Ayuda divina, por si acaso. 12.55. Se descubre la placa conmemorativa y se retoma la marcha. 13.00. Más gaitas. Y más pancartas. Ahora los vecinos de Celanova, que le piden a su alcalde que aprenda qué es una ciudad abierta al tráfico. 13.01. Paseo de vuelta y subida a la pasarela. Primero la comitiva. Luego, los ourensanos: al principio tímidos; después, borrachos de vértigo.