El matrimonio, de nacionalidad lusa, reside en una casa en la calle O Cimbro, situada al lado de una granja de pollos que cuidaron durante toda la vida y que está ubicada muy cerca de la estación ruesa. El desgraciado accidente se produjo en una recta por lo que se cree que la causa pudo ser una distracción o que la música de las atracciones y la orquesta no le dejaron oir al convoy. El tren de mercancías, que circulaba en dirección a Ourense, estuvo detenido en el lugar del siniestro dieciocho minutos reanudando su marcha a las diez de la noche. Los responsables municipales decidieron interrumpir la fiesta, que no se reanudó hasta la medianoche. Al dejar de tocar la orquesta los vecinos que llenaban la plaza se acercaron hasta la estación. Las fuerzas de seguridad y varios agentes que estaban en la zona de paisano tuvieron que intervenir para intentar apartar a los numerosos curiosos que se acercaron al lugar del accidente. Entre ellos muchos niños que no paraban de llorar después de presenciar las consecuencias del accidente. El impacto del tren provocó que el cuerpo de la mujer quedase totalmente destrozado, con importantes mutilaciones y el rostro desfigurado.