El arte del buen comer

REDACCIÓN OURENSE

OURENSE

VÍCTOR SIERRA

Arnoia, Castrelo de Miño y Vilamartín realizaron su mejor aportación festiva al verano este fin de semana La provincia de Ourense está en fiesta. Si hay por ahí algún incrédulo que lo duda no hay más que ver el amplio abanico de posibilidades de este pasado fin de semana. Gastronomía variada, toda ella acompañada de buenos caldos de la tierra, algarabía y enclaves naturales inigualables para disfrutar con humor y hacer más llevadero el primer verano del milenio. ¡Por oportunidades que no quede!

05 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Rico Rico. No es sólo el principal calificativo del pimiento de Arnoia, sino que de modo premonitorio es también el nombre de la charanga leonesa que se encargó de amenizar el último día del festejo gastronómico. Y sin abandonar O Ribeiro ensalzar también la anguila de Barral, en Castrelo, que durante el sábado agotó prácticamente las existencias tanto del manjar protagonista como de las raciones de pan. Y eran 600 kilos. Pañuelos rojos al estilo sanferminero y cunca de barro en la mano. Éste fue el uniforme obligatorio para las más de 1.700 personas que siguieron la Ruta das Covas en Vilamartín la noche del sábado. Un recorrido por unas cuarenta bodegas tradicionales, excavadas en la tierra, acompañando el blanco y el tinto con algunos pinchos para superar la carrera nocturna. Todo al módico precio de mil pesetas y como postre: Queimada y concierto. ¡Qué más se puede pedir!. Noche de luna llena, cánticos improvisados de los visitantes, algún bodeguero que se quejaba de que las parejas aprovechaban la intimidad de los túneles para algún momento romántico y mucho buen humor. Entre el público había un poco de todo: Ancianos que no se querían perder el revivir de las cuevas por una noche llenas de alegría, pandillas de jóvenes y de no tan jóvenes y hasta niños que en vez de caldos, gaseosa. El vino lo borra todo y con dos vasos: Todos amigos.