Incendio en un símbolo

P. S. OURENSE

OURENSE

XABIER NOVO

El efecto del siniestro en la fábrica de piensos de Coren se podrá superar en uno o dos días, según fuentes de la empresa Fue un «pequeño siniestro» que dejó daños materiales «de menor cuantía», según la impresión que a pie de obra transmitió ayer mismo el director adjunto de Coren, Emilio Rial, pero el incendio de una de las fábricas de piensos de esta empresa en el polígono de San Cibrao, obligó a una importante movilización. Dieciséis trabajadores fueron evacuados al centro médico El Carmen. El ajetreo de bomberos, guardias de seguridad, equipos médicos y ambulancias, junto con efectivos de la Guardia Civil, se mantuvo durante un par de horas, sin que el incendio, iniciado a las doce y media, se considerase extinguido hasta las dos menos cuarto.

01 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La fábrica de piensos ofrece uno de los perfiles más característicos del polígono industrial de San Cibrán. Su estructura es sencilla, con un área para almacén de cereales y otra para producto terminado, en tanto que la central, la más alta, con seis pisos, concentra la actividad de transformación del medio centenar de materias primas que allí se llegan a emplear en distintos momentos. Fundamentalmente, maiz, soja, cebada, avena y alfalfa. Hasta novecientas toneladas de pienso al día puede llegar a producir. El incendio, de todos modos, no tendrá mayor efecto en la actividad de la empresa, pues en «uno o dos días» se habrá recuperado plenamente la actividad, a juicio de Rial. El fuego se inició en una de las tres líneas de fabricación de grano, situadas en la planta primera. Se propagó, desde la máquina, por una tobera interior. La acción de los empleados y los bomberos se centró, primeramente, en apagar las llamas. Luego practicaron tres aberturas en la estructura para facilitar la aireación y ofrecer salidas a los humos que se habían ido acumulando durante la descontrolada combustión. Un equipo de los servicios de extinción de incendios de Ourense, con cuatro bomberos provistos de los equipos autónomos, permitió completar la actuación en el interior, con el acceso a los lugares más difíciles, mientras los trabajadores intoxicados recibían asistencia en las ambulancias desplazadas a uno de los puntos más simbólicos de la industria ourensana.