Más de 15.000 personas acudieron al campeonato nacional de bandas y la fiesta gastronómica de la bica Bicas y gaitas, una simbiosis perfecta. La altiva Cabeza de Manzaneda se plegó ante la invasión de miles de personas dispuestas a tomar por un día el techo de Galicia. Montaña y fiesta en un domingo de verano. Sobre el campo de actuaciones más alto del mundo, enfundados en calurosos trajes, un millar de gaiteiros entonaron lo mejor de su repertorio. Y consiguieron el aplauso unánime del público.
29 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Los calores en el coche, las múltiples curvas en la ascensión a la montaña merecieron la pena. El sol disipó desde primera hora el temor a las tormentas. Un continuo peregrinar de coches y autobuses anunciaban el éxito de una nueva convocatoria, y van veintinueve, de la Festa da Bica. A distancia, el campeonato nacional de bandas de gaitas. Van por la undécima edición de una cita obligada para los amantes de la música tradicional gallega. Los organizadores cifraron entre 15.000 y 18.000 los visitantes. Eso sí, algunos se quedaron en el entorno del complejo hostelero de Meisa, sin alcanzar la cumbre donde se desarrollaron las actuaciones musicales y la romería gastronómica. Tampoco faltaron las autoridades, sin grandes «figuras». Además, como era día de campo, no se veía ni una corbata y sí alguna que otra gorra, como las que lucieron Baltar junior o Delgado Arce. Un total de 27 bandas compitieron en esta edición, ante la atenta mirada de centenares de personas. Casi cuatro horas de música en vivo, sin problemas de acústica.