Los docentes culpan de la baja oferta de cursos a las trabas que se ponen en Vigo

Marta Vázquez Fernández
MARTA VÁZQUEZ OURENSE

OURENSE

Las retribuciones a los ponentes han disminuido en más de 20.000 pesetas desde el año pasado Organizar un curso de verano no es tarea fácil. La labor comienza casi desde primeros de año. Profesores de diversos centros deciden implicarse en la preparación de seminarios que ayuden a los alumnos -o a las personas interesadas en participar- a tener una visión global de ciertas materias. Una vez concretada la propuesta, deben enviársela al vicerrectorado de Extensión Universitaria y esperar a que ésta sea aceptada. No siempre es así, y, según las afirmaciones de algunos docentes implicados en este asunto, cada vez son más las trabas que se ponen desde Vigo para organizar los cursos. La última ha sido recortar gastos.

28 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Pedro Cuesta, profesor de informática del Campus de Ourense, decidió por su cuenta y riesgo implicarse en la organización de un curso de Diseño gráfico y desarrollo de aplicaciones para «webs». «En nuestro caso la idea reunir en un único curso una visión global de lo que son las nuevas tecnologías, enfocado a que los alumnos pudieran ver más a fondo estos contenidos», señala. Tras consultar la normativa, hicieron la solicitud, siempre dentro de los plazos y formas exigidas en la convocatoria, aprobada por la comisión de Extensión Universitaria. La sorpresa llegó cuando desde esta comisión se llevó a cabo una modificación de la normativa. Entre las modificaciones se encontraba un importante recorte de gastos, sobre todo en lo referido al pago a los profesores. «Teníamos a gente de renombre para el curso y al final casi no podemos hacerlo. Finalmente hemos conseguido mantener a todos los ponentes -tuvimos que subir el precio de la matrícula para afrontar gastos-, pero algunos no podrán cobrar nada». Ayudas privadas Las «sorpresas» con el vicerrectorado no terminaron ahí. «Decidimos editar unas actas, es decir, una especie de libro en el que se resumieran todas las ponencias, y como el presupuesto no llegaba buscamos financiación de entidades privadas. Caixanova aceptó darnos el dinero, pero ahora la Universidad nos pone trabas para gastar esa subvención», cuenta Pedro Cuesta. La otra cara de este conflicto la ofrece el propio vicerrectorado de Extensión Universitaria. Desde allí, la directora del área de Cultura, Pilar García, afirma que los cursos se otorgan a cada campus siempre en función de las peticiones -sin tener nunca en cuenta en qué provincia se van a celebrar- y que el presupuesto total que se destina para este tipo de actividades es de 16 millones de pesetas. Se hace además especial hincapié desde aquí en que se deben buscar fondos privados.