MARTA VÁZQUEZ EL PERFIL Etelvino Blanco seguirá marcando durante otros cuatro años los designios de la Confederación Intersindical Galega en Ourense. Figura clave del sindicalismo ourensano, su poder ha salido reforzado de la última asamblea comarcal de la CIG en la que fue reafirmado, tras diez años de mandato, como líder comarcal. Su fuerte personalidad y talante dialogante le han permitido sentar las bases de la unión en un grupo resquebrajado por las heridas de la separación. Su labor ahora será contribuir a crear verdadera conciencia de clase en la provincia.
11 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Rodeado de papeles que se desperdigan encima de su mesa y después de diez años como secretario comarcal de la CIG, Etelvino Blanco afirma que aún tiene mucho que aportar al sindicato al que pertenece. Importantes heridas internas, separaciones y la propia dificultad que, según dice, tiene el ser sindicalista en Ourense, no han sido suficientes para desanimarlo y evitar que afronte este nuevo mandato con más fuerza e ilusión. Comprometido con las bases, afirma que la labor de un dirigente como él no es estar en su despacho del Parque de San Lázaro sino junto al trabajador, tratando de devolver parte de esa conciencia y confianza sindicalista que quedó perdida por años y años de desprestigio. Algo de lo que él también se considera responsable, «a autocrítica nos permite mellorar», afirma. Respaldado por la totalidad de las bases en la reciente asamblea comarcal, sus caballos de batalla serán a partir de ahora tratar de mejorar la situación laboral -sobre todo en lo referente a salarios y contratos- de los trabajadores de la provincia y arrancar de las instituciones el compromiso de un plan de industrialización que ponga fin «a marxinación que sufre esta provincia». Su trabajo tendrá además una segunda vertiente, hacia dentro, en la que, afirma, las normas a seguir serán el respeto a las diferentes formas de pensar y la democracia en la toma de decisiones. Y ante todo, una de las tareas más difíciles para este líder será conseguir que la conciencia de clase impregne a todos los trabajadores de la provincia porque no es fácil poner fin a una situación de desánimo reflejado sobre todo en la baja afiliación sindical de la juventud ourensana. Su primer reto será esta misma semana. Miles de trabajadores están llamados a la huelga el próximo viernes.