En Ourense y Xinzo de Limia se quemó la sardina, mientras en O Carballiño la sustituyeron por una vaca loca Ayer fue un día de dolor, llanto y pesar para los ourensanos. Por toda la provincia se sucedieron los entierros que certificaron, por primera vez en el tercer milenio, la muerte del santo Entroido. En Ourense el entierro partió de la Praza Maior y, tras recorrer las calles del centro de la ciudad, concluyó en esta plaza porticada, donde fue quemada la sardina. Xinzo, O Carballiño, O Barco, y Ribadavia, entre otros, vivieron ayer su particular jornada de luto festivo. En algunos lugares el llanto albergaba esperanza: la que tienen puesta los deudos del santo Carnaval en el próximo día 4 de marzo, fecha en la que se celebrará el Domingo de Piñata.
28 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.En O Barco y A Rúa mostraron ayer su fidelidad al Entroido desafiando al frío y las bajas temperaturas -en A Rúa participaron el martes 700 personas en el desfile, a pesar del tiempo-. Xinzo despidió ayer el Entroido. Una comitiva de lloronas y varones ataviados con luto riguroso recorrieron las calles de la villa para recordar a los antelanos que el Entroido ha culminado. Como viene siendo tradicional la Praza Maior de la villa volvió a congregar a numeroso público para presenciar el acto simbólico de la quema de la sardina, símbolo del carnaval. Posteriormente se leyó el pregón, en el que se detallaron los acontecimientos más significativos del año pasado, sin faltar, por supuesto, las alusiones a la actividad política. Verín y Laza ya despidieron el Entroido el pasado martes. En la capital del Támega no es costumbre hacer el Entierro de la Sardina y ayer fue jornada de descanso del jolgorio de los últimos días. Vacas y aparcamiento O Carballiño hizo de la vaca la protagonista del particular enterro da sardiña, que de eso sólo tuvo el nombre. La Charanga Filantrónika do Doutor Anchoa se encargó, un año más, de despedir a Don Carnal, con música, animación y pocos llantos. El entierro fue breve y al final, tras una pequeña copla sobre el denominado mal de las vacas locas petardearon a tan particular sardina. En Ribadavia la quema la protagonizó el aparcamiento y la restrictiva ordenanza de tráfico. En Ribadavia incluyeron este año una novedosa propuesta: la Primeira Corrida Internacional de Porcos de O Ribeiro, que fue un auténtico éxito -el revulsivo del Carnaval tal y como pretendía el grupo de vecinos organizador de esta peculiar iniciativa protagonizada por seis pequeños cerdos-. Los corredores recorrieron el trayecto ataviados con rojos pañuelos y azuzados por unos sanfermineros animadores, que fueron apoyados por un gran número de público que siguió el recorrido. La organización, impecable, evitó la existencia de cualquier incidente.