La viuda y la hija del empresario descubrieron la placa que mantendrá viva la memoria del industrial en la ciudad Un sentimiento unánime recorrió ayer los discursos de los participantes en los actos de homenaje a Eduardo Barreiros: que con los mismos se reparaba la deuda de Ourense para con la memoria de quien fue, en palabras de José Luis Baltar, «un ourensano excepcional e irrepetible». En la Finca Méndez ourensana la viuda y la hija del empresario, Dorinda Ramos y Mari Luz Barreiros, descubrieron la placa que dio nombre a la Praza de Eduardo Barreiros. El homenaje al empresario tuvo continuación con el descubrimiento de un busto del industrial en Gundías, junto a la casa natal, y de la placa que da su nombre a una plaza.
09 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Para Manuel Cabezas el acto de homenaje fue «una satisfacción y la expresión del reconocimiento de todos los ciudadanos ourensanos para con Eduardo Barreiros, un empresario humanista que hizo de la dedicación a su familia, el sacrificio y el trabajo las bases para constituirse en un empresario ejemplar que llevó el nombre de Ourense por España y por el mundo entero». «Ourense no corazón» Manuel Fraga definió al industrial desaparecido como una persona emprendedora que se adelantó a su tiempo. Barreiros fue «un traballador incansable que chegou a dar traballo a máis de 25.000 personas e que nunca se sentiu poderoso nen mirou e ninguén por riba do lombo». Fraga lo recordó como «un amigo ó servicio dos amigos» y una persona «que sempre tivo a Ourense no corazón». Esta misma circunstancia fue recordada por su hija, quien agradeció el acuerdo unánime de la corporación para homenajear a su padre «y la enorme ilusión que habéis puesto en este acto».