La Biblioteca de O Carballiño tiene goteras a pesar de las reformas hechas en el edificio
OURENSE
La Biblioteca Municipal de O Carballiño tiene goteras en su sala de lectura. Este servicio cultural, imprescindible en cualquier municipio y símbolo de avance de los pueblos, languidece en la tercera planta de la Casa da Cultura, cuya imagen parece de abandono.
14 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La falta de espacio es otro problema. La biblioteca podría extenderse en una parte de la misma planta que hoy se usa para manualidades y que linda con la sala infantil de lectura mediante un tabique falso. Espacio Los libros expuestos son pocos. La mayor parte se apilan en el depósito al que el público no tiene acceso, en la misma sala de lectura, por falta de espacio para andar por los pasillos entre estanterías. Esta biblioteca tiene unos 14.000 títulos de los que cuatro mil se guardan en cajas en la planta baja de la Casa da Cultura, en un habitáculo donde se apilan otros objetos que nada tienen que ver con un almacén de libros. La sección de adultos dispone de 37 puestos de lectura; la infantil, de 20 puestos que apenas se usan. Los niños frecuentan muy poco la biblioteca y, según ha podido saber esta Redacción, muchos padres poco hacen por inculcarles la costumbre de acercarse a descubrir el mundo de las letras. Según los datos que maneja la Consellería de Cultura, en 1999 había 13.937 libros de los que 235 fueron ediciones nuevas más 32 publicaciones periódicas y 42 vídeos. Ese año pasaron por allí 17.371 lectores, la gran mayoría adultos. En sala se consultaron 541 libros y en préstamo salieron 1.708, es decir, que a los ciudadanos les interesa un buen servicio. En lo que va de 2000 han pasado por allí doce mil carballiñeses. En la biblioteca no se puede consultar toda la prensa gallega y el público puede ver un gran almohadón blanco, presuntamente para la comodidad de algún funcionario, que algunos vecinos aseguran aprovecha para dormitar. Para subir a la biblioteca no se puede usar el ascensor, instalado cuando en los años 80 se restauró el edificio pero que jamás funcionó. Los vecinos han roto botones y cristales de las puertas. A pesar de las reformas en la casa, las goteras se dibujan en el techo de la sala de lectura.