Vecinos de esta localidad carballiñesa exigen señalización en la carretera y una línea telefónica Rodas no está en Grecia, sino en Boborás. Esta es la lucha de varios vecinos de este pequeño núcleo de población que mantienen un frente abierto en demanda de algo tan simple como un indicativo en la carretera y líneas de teléfono con los que ser, dicen, «un ciudadano más de la Unión Europea». Quien encabeza esta sencilla batalla es Francisco García Riande. En los últimos meses este vecino, que regresó a su pueblo natal hace apenas dos meses, ha solicitado en distintos organismos la petición de una simple señal indicativa que oriente al visitante hacia Rodas sin que para ello piense en clave helénica.
27 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Francisco García Riande dice que su única aspiración es convertirse en un vecino que en Rodas, pequeño núcleo de población de Boborás, desarrolla una vida diaria en la que la comunicación terreste y también la telefónica sean algo tan habitual que no necesite quejas públicas ni trámites administrativos. Pese a ello, desde su llegada a Rodas, procedente de Asturias, lamenta que parte de su tiempo tenga que emplearlo en tramitar ante el Concello de Boborás la ubicación de una señal indicativa que oriente a los vecinos al centro de la localidad. Explica que pese a ser un asunto que pudiera parecer intrascendente, la localización de un lugar puede ser urgente en caso de emergencia aunque de paso sí reconoce que esta batalla está parcialmente resuelta con el cambio de una antigua señal del pueblo que se encontraba arrinconada junto a la iglesia. Sin embargo el teléfono, explica, Francisco García, es otro cantar. Confirma que tras infructuosos intentos con los servicios de atención al cliente, sigue esperando a que Telefónica instale tres postes para ofrecer este servicio a varios vecinos de Rodas, que corroboran en todo momento las quejas de García Riande. La lejanía de Rodas de la carretera a Pontevedra es sobre todo técnica, ya que este núcleo de población dista apenas un kilómetros de la nacional 541, a su paso por el municipio de Boborás. Esta distancia, afirman, se convierte en décadas si se mide por la dotación de tecnología tan sencilla como un teléfono fijo.