Los negocios y las gaitas

CRISTINA HUETE Enviada especial LA HABANA.

OURENSE

VIAJE A LA HABANA Para hoy está prevista la firma del protocolo de hermanamiento entre Ourense y Plaza de la Revolución Cuba une. Los ourensanos en el exterior tienden a hacer piña y así fue que apenas unas horas después de la llegada de la expedición local a La Habana _en donde el Concello de Ourense se hermana estos días con el municipio de Plaza de la Revolución_ el alcalde de la ciudad, Manuel Cabezas y el concejal del BNG, Alexandre Sánchez Vidal, acabaron cantando juntos, mojito en mano y gorra con la estrella de cinco puntas bien calada, el inefable «Comandante Che Guevara».

24 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Cube une. El trópico tiene una densidad atmosférica que desentumece los sentidos y te pone proclive a la añoranza. La expedición ourensana en Cuba tiene ese ritmo templado. Pero los integranrtes de este colectivo provincial, en el que se incluye el presidente de la Diputación de Ourense _que viajó hasta La Habana en vuelo y avión distintos al resto de expedicionarios_ y los diez empresarios que integran la comitiva, marcan otros «tempos» a la estancia. Porque los ourensanos hemos llegado a Cuba en la madrugada del viernes para hermanarnos con uno de los quince municipios de la ciudad de La Habana. Pero hemos venido también a hecer negocios. El presidente de la patronal local, Francisco Rodríguez, otea, como hacen la mayor parte de sus compañeros de expedición, las posibilidades del negocio inmobiliario. «Sólo hemos venido a tomar contacto», reitera el patrón de los patronos ourensanos. Y sostiene que «de hecho, cualquier inversión que se pueda hacer aquí depende del futuro Gobierno de los Estados Unidos: de si gana las elecciones Bush o Gore, de lo que presione el loby de Miami» que aspira a retornar a una Cuba post-revolucionaria y reclamar sus antiguas propiedades. Francisco Rodríguez es escéptico. Habla del deterioro de La Habana, de sus decadentes edificios abandonados en lo estético y de la carencia de establecimientos comerciales. Pero no todos los expedicionarios ourensanos piensan igual. Hay quien detecta que en los últimos cinco años La Habana ha experimentado una tremenda evolución. «He estado aquí hace apenas cuatro años _dice F.L., que prefiere no ser identifcado_ y el progreso es evidente: por el número de coches que ahora circulan, por las marcas de esos coches, por cómo viste la gente».