Centenares de valdeorreses viajaron hasta la catedral asturiciense para visitar «Las Edades del Hombre» En la antigua Astúrica Augusta romana, encrucijada de caminos y punto de encuentro de los arrieros maragatos, se exhibe hoy el rico patrimonio histórico-artístico que la Iglesia guarda con tanto celo. Esta exposición está clasificada de acuerdo con un orden cultural y del sentimiento religioso que la determinó según temas teológicos. Una concepción del hombre en general, que no tiene nada que ver con estilos artísticos particulares. Así surgen las «Edades del Hombre», muy visitada por los valdeorreses.
19 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Tal como afirma José Velicia Berzosa, las Edades del Hombre es un proyecto que, valiéndose del rico patrimonio artístico con el que cuenta la Iglesia, trata de recordarnos nuestras raíces cristianas, para advertirnos que hay que contar con el pasado si nos interesa construir un futuro sobre unas bases sólidas. Es un proyecto que contó con el beneplácito de once obispos de las diócesis de Castilla y León, estando, por tanto, involucrada nuestra Diócesis de Astorga, regida hoy, después de milenios de existencia, por un obispo gallego y de Ourense por más señas. Quien visite la catedral de Astorga podrá comprobar, a través de la Edades del Hombre, perfectamente enlazadas entre sí, que los seres humanos desde sus albores han buscado a Dios. Primero los espíritus que suponían moraban en las cavernas, en los picachos de los montes o en los ríos, para que los librase de aquellos fenómenos que, como el rayo y el trueno, eran incomprensibles para ellos. Después busca algo que los libere de la muerte, el hambre, las pestes, las miserias humanas. Así surgieron los dioses, uno para cada necesidad y que más tarde convirtieron en ídolos de piedra. Aunque el desarrollo intelectual del hombre fue lento, fue constante y así llegó a la madurez, y todo porque la cultura de los pueblos es algo que se encuentra en contínuo cambio y adaptación; y así cruzamos largas etapas, siempre en busca de la verdad. Una muestra visitada desde Valdeorras. No menos sorpresiva es la visita al palacio de Gaudí, Museo de los Caminos, obra arquitectónica, deleite estético que sobrecoge los corazones al contemplar tanta belleza y magestuosidad tallada en piedra granítica, así como la ingente obra que este arte que allí se guarda, rico elenco de pintura y escultura que representa, a la vez, juventud y madurez, raíz y vanguardia de los pueblos. Sorpresivo es también, encontrar allí y sin pensarlo, imágenes, cruces o ídolos que, perteneciendo a tu parroquia, nunca habías visto. Ante el temor que sentimos a la hora de entregar objetos de nuestras iglesias para ser exhibidos en las exposiciones, se nos tacha, tal como afirmó el señor Ramos Crespo de Astorga, de estrechos de miras y que nuestra catetez es tanta que escondemos los santos bajo las piedras. Si nos enseñasen algo más, nuestra catetez no sería tanta.