Lena Dunham se ha convertido en madre por subrogación y su anuncio ha hecho que la imagen que se había labrado con su provocadora Girls, su atribuido canto feminista de las mujeres millennial, se haya venido abajo para muchas seguidoras que la veneraron. La actriz que creó, produjo y dio vida a la egocéntrica Hannah Horvath ha escrito ahora un artículo en la revista Vogue estadounidense donde revela cómo alquiló durante nueve meses largos el «cuerpo fuerte y sano» de otra mujer para que acogiera en él a su futura hija. Con el tono audaz e hilarante con el que ha firmado sus guiones, Dunham relata cómo fichó a la portadora de su embrión tras verla un par de veces en persona, «el salto más rápido entre el primer café y un procedimiento ginecológico». Y cómo en ese viaje hacia la maternidad combatió la ausencia de cambios físicos comprando ropa de bebé, un proceso que detalla con un prolijo resumen de marcas con ecos de patrocinio. En el día del eclipse de agosto, mientras medio mundo se preparaba para mirar al cielo, ella se asomaba a ver despuntar la vida «entre las piernas de una mujer a la que un año antes no conocía». Lo que para Dunham es su mayor alegría ha abierto un debate de gran calado sobre cómo los valores y la coherencia pueden moldearse con el paso del tiempo y el poder adquisitivo, cómo Girls puede compartir ecosistema con El cuento de la criada, cómo la revoltosa Hannah puede contener ramalazos de Serena Joy.