A Pedro Sánchez todo le da igual

Fernando Hidalgo Urizar
Fernando Hidalgo EL DERBI

OPINIÓN

Pedro Sánchez, ayer, durante la inauguración de la XXVI Asamblea del Consejo de la Juventud de España.
Pedro Sánchez, ayer, durante la inauguración de la XXVI Asamblea del Consejo de la Juventud de España. Alejandro Martínez Vélez | EUROPAPRESS

Definitivamente, a Pedro Sánchez todo se la trae al pairo. Lo demostró anteayer, una vez más, en el Parlamento, donde tuvo el cuajo habitual a la hora de mentir o disfrazar la verdad con su discurso.

Le dio igual priorizar sus vacaciones (porque él lo vale) mientras los ceutíes vivían el drama de la invasión de su ciudad por decenas de miles de marroquíes. Pero es que su trayectoria está llena de casos en los que le dio igual mentir (cambiar de opinión) o lo que dijeran los demás. No iba a pactar con Bildu, pero pactó con Bildu. Iba a apresar a Puigdemont y se volcó en ponerle una alfombra roja a su regreso triunfal. Jamás daría indultos ni amnistías, y ahí los tienen. Llegó incluso, importándole bien poco que numerosas personas de su propio partido se opusiesen, a pactar una financiación a la carta con los independentistas y a, en definitiva, vender España a trocitos.

Volviendo a Ceuta, le dio igual mentir sobre la existencia de informes, que han aparecido gracias a la labor de la prensa, en los que se advertía de una posible invasión y en los que, una vez producida esta, se apuntaba a la responsabilidad organizativa de Marruecos. Sánchez continuó negando que de los informes (ahora ya existen) se pueda colegir que Marruecos fuera el artífice intelectual de todo lo que está pasando. Es más, prefirió ofender a los cuerpos de seguridad de España, resbalándole lo que digan los diferentes sindicatos policiales.

En las intervenciones en el Congreso se evidenció más que nunca que el presidente del Gobierno se ha quedado solo. No solo la oposición, con PP y Vox, le han afeado su actuación en Ceuta. Sumar, Podemos, Izquierda Unida, ERC, Junts y el PNV le golpearon verbalmente con dureza. Todos se preguntaban por qué se empeña en defender a Marruecos y todos coincidieron en que la gestión de la crisis ha sido mejorable. Sin embargo, a Sánchez le da igual quedarse solo. Él es el presidente del Gobierno del Reino de España. Es quien duerme en la Moncloa y es quien sale en las fotos.

Pero no solo los partidos políticos le han dado la espalda. Una de sus ministras, Margarita Robles, explicitó su desacuerdo con su jefe al no levantarse a aplaudirle en varios momentos de su actuación. Robles, que ha tragado muchos sapos a lo largo de su etapa como ministra, ha tenido, sin embargo, ramalazos de dignidad que la han conducido a llevar la contraria a todo el gabinete ministerial y a defender al CNI y los diferentes servicios de inteligencia del Estado. La titular de Defensa, que otras veces fue cobarde, demostró valentía y lealtad, no solo a los suyos, sino con el país al que representa. Pero todo esto a Pedro Sánchez le es absolutamente igual.

Tan igual le da todo que más de un mes después de la invasión todavía no se ha producido ningún cese, especialmente el de Marlaska. Porque si algo caracteriza al gran líder es su orgullo, el mismo que le lleva a enfrentarse al rey. Cesar a un pez gordo sería como reconocer que algo se ha hecho mal. Y en cuanto a Felipe VI, Sánchez transmite la sensación de que no soporta que se hable del jefe del Estado como de alguien que está por encima de él. Y esto parece que es la única cosa que no le da igual.