Toca limpiar el monte de los bulos

Javier Guitián
JAvier Guitián EN OCASIONES VEO GRELOS

OPINIÓN

María Pedreda

La actual ola de incendios que afecta a la península ibérica está teniendo consecuencias sobre las personas, el medio natural y la economía, pero sobre todo ha disparado una ola de bulos sin precedentes con los que se intentan atribuir las responsabilidades a quien no las tiene. Trataré de ser más concreto.

«La ley de montes prohíbe limpiar el monte». Es completamente falso, muy al contrario, es una obligación. La ley de montes exige a las comunidades aprobar planes anuales para prevención, vigilancia y extinción, y a los propietarios limpiar sus terrenos. Obviamente, para hacerlo se necesita un permiso, pero esa autorización no suele ser compleja y es rápida.

Las competencias para que se cumpla lo anterior son de las comunidades autónomas, que deben desarrollar planes anuales, como lo son también las de prevención y extinción, salvo que en caso de incendio se solicite el nivel 3 de emergencia, como ha ocurrido en la Comunidad de Madrid, que transfiere al Gobierno central la dirección de la emergencia, pero no supone más medios.

Otro bulo: «La culpa es de la Agenda 2030». Completamente falso. En el año 2015 cerca de 200 países se comprometieron con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Lo que marca la agenda son objetivos, no prohibiciones ni autorizaciones, ya que no concreta qué labores se pueden hacer o no en el territorio, pero nadie se la ha leído.

Tercer bulo: «Esto siempre ha ocurrido, la culpa es del fanatismo climático». Completamente falso. Basta con ver las temperaturas, la distribución de las olas de calor, etcétera. Por cierto, los últimos cuatro años han sido los más cálidos desde que hay registros. Estamos a mediados de año y ya se han quemado casi 200.000 hectáreas; es una barbaridad.

Tercera afirmación sin base: «Es terrorismo incendiario», «Recalificación de terrenos tras el fuego». Todo es falso y se lanza para no reconocer la incapacidad, la falta de medios, la temporalidad de unos contratos que tienen que extenderse todo el año porque los fuegos ya no son estacionales. No sé cómo no les arde la cara de vergüenza delante de los trabajadores de extinción.

Hace unos días el periodista Pedro Piqueras contaba que una amable señora se había acercado a saludarlo en una terraza y le había explicado que el Gobierno actual estaba enviando drones para provocar que hubiera más rayos y tormentas secas, por tanto, más incendios. En fin.

La verdad es que la subida de las temperaturas, impulsado por la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, provoca un aumento de la evaporación y de los niveles de humedad atmosférica. Esto crea un entorno propicio para la formación de nubes convectivas, las nubes gigantes que generan tormentas eléctricas y rayos. Sin embargo, para la señora es más creíble la apasionante historia de «súper Pedro [Sánchez]» y los drones que la verdad.

Intencionadamente he dejado hasta aquí la traca final del alcalde de la corte: «No hay más bomberos forestales por culpa de la ley trans». Es muy difícil gestionar el monte o enfrentarse a los incendios, pero parece imposible limpiar las cabezas y el monte de bulos.