Antes de ayer se olía el humo de los incendios cercanos en Madrid capital. Quizás conozcan a alguien que sufra EPOC como consecuencia del tabaquismo, que utilice un concentrador de oxígeno y que no renuncie a fumar. Sabe que el tabaco arruinó sus pulmones y que vive de milagro gracias a la tecnología, pero sigue enganchado al veneno de la nicotina. Quizás de igual manera nos estamos fumando el planeta y no podemos renunciar al placer del CO2. Puede que el planeta se esté calentando por sus propios mecanismos, como lo hizo en el pasado, pero sin duda nosotros echamos una mano más que considerable. Nos perjudica ese exceso de CO2 y así lo asumimos, entre la resignación y la incompetencia del que se encamina al precipicio que día a día con sus propias manos excava y hace más abismal. Los incendios de Guadalajara y Madrid nos aterran, pero son el signo de este calentamiento, de esta fiebre del CO2 que todavía no hemos decidido combatir. No, todavía no hemos dejado de fumar, y la voluta de CO2 envuelve nuestra pesadilla. Estefanía Chereguini. Madrid.
«Antes limpabamos o monte nós»
Meu pai ten 81 anos e antonte mirando as imaxes dos incendios dime: «Non o entendo. Cando eu era rapaz na aldea soaba a campá e todos os veciños saiamos apagar o lume xuntos, non coma agora que uns políticos pelexan cos outros, non hai unión en protexer o noso, porque a eles non lles doe o que non é seu. Nós non tiñamos nin a cuarta parte dos recursos que teñen agora e que non xestionan. Só se acordan dos montes cando arden. Eramos nós e pouco máis e saiamos para diante porque do monte dependían as nosas casas. O monte limpabámolo; había leña para casa, toxos para o gando... Agora non fan máis que pór trabas aos poucos veciños que quedan nas aldeas, imos de mal en peor porque a eles non lles doe». Miro para el e penso que ten razón coma sempre. Montserrat Cobelas. Vigo.
Una obra infinita
Esta semana hemos sabido que el contrato del tramo de la autovía entre Arzúa y Melide volverá a modificarse. Nada extraño. Al fin y al cabo, cuando una obra es de 1996 es lógico que necesite adaptarse. Lo extraordinario no es la modificación. Lo extraordinario es que, casi treinta años después, siga sin terminarse. En 1996 Aznar ganaba las elecciones, Clinton ocupaba la Casa Blanca y Juan Pablo II era papa. Desde entonces la Iglesia ha tenido cuatro pontífices, el Real Madrid ha levantado seis Copas de Europa y todavía faltaban años para que nacieran Lamine Yamal y Aitana, antes de que España celebrara un segundo Mundial. Cuando comenzaron las obras aún se guardaban archivos en disquetes y La Macarena sonaba en todas partes. Es difícil encontrar una obra que refleje mejor la paciencia de los gallegos. Una autovía existe para ahorrar tiempo. Esta lleva casi treinta años haciéndonos perderlo.
Jacobo Vietes. Arzúa.