Tengo una noticia muy importante que darles: me voy a presentar para la presidencia del Real Madrid. Lo he pensado bien y mi plan no puede fallar. En cuanto gane las elecciones voy a vender a todos los jugadores, los voy a sustituir por los de Deportivo y voy a cambiar la camiseta, que el blanco es color de sudario. Los voy a vestir con nuestras rayas azules. Ya sé lo que están pensando: ¿y los 187 millones de la fianza? Pero todo está planeado. Me voy a comprar un boleto del Euromillones y como voy a desear con mucha intensidad que me toque —será mi sueño—, tal como sabemos por los concursos de cantantes de la televisión, si deseas algo con mucha fuerza se cumple. O sea, que tema solucionado. Nombraré entrenador a Luis Tosar, que tiene mucho carácter, y pondré de jefe de comunicación, para hablar con los medios, a Touriñán, a ver qué pasa. En cuanto a Bernabéu, haré una nueva reforma que mueva muchos millones y lo dejaré con la forma de un hórreo gallego más grande que el de Carnota. En la Castellana, a la salida del metro, colocaré un cruceiro para dejar as cosas claras. Pero eso será el principio. Con el apoyo de los gallegos que viven en Madrid —y créanme, son muchos y muy bien colocados— iremos ganando terreno desde el río Jarama hasta el mar. Y ya entonces, cuando nos acordemos del «castellanos de Castilla, tratade ben a os galegos» nos sonreiremos de la ingenuidad de la poeta compostelana y recordaremos el momento en que comenzó todo. La tarde del Centenariazo.