Una Unión desunida

Manuel Blanco Desar
Manuel Blanco Desar ECONOMISTA

OPINIÓN

Edificio de la Comisión Europea en Bruselas, con un cartel que anima a proteger la democracia.
Edificio de la Comisión Europea en Bruselas, con un cartel que anima a proteger la democracia. OLIVIER MATTHYS | EFE

El 1 de noviembre de 1993 nació la Unión Europea, una ficción, como la personificación de la Iglesia. Eso son las personas jurídicas, tanto públicas como privadas: ficciones. De hecho, las sociedades anónimas son aún más reales e históricas que las naciones al uso. Es lo que hay. Pero las ficciones jurídicas son menos ficticias cuanto mayor es la creencia de sus fieles. Por desgracia, la UE tiene poquísimos creyentes. Los europeos siguen otros cultos.

Desde 1993 hemos padecido disensiones teológicas graves, siendo la mayor la secesión británica. En el fondo, ser una isla imprime carácter. Enrique VIII no queda tan lejos, y, aunque su lujuria explica muchas cosas, luego la costumbre iniciada por el Tudor se consolidó como fuente auténtica del derecho. Santo Tomás Moro (Thomas More en inglés) es venerado empero por su coherencia. Tras esa secesión, la UE siguió llamándose Unión, hasta hoy.

Así comprenderán que la UE nunca estuvo unida. Lo lamento, porque es lamentable para nuestros hijos y de seguir así lo será para nuestros nietos. Nuestros padres nos legaron un proyecto unificador para redimir la memoria de nuestros abuelos, víctimas y verdugos del terror. Por eso es incomprensible todo cuanto los críticos achacan por inacción a la UE: las matanzas de Gaza, los bombardeos de Irán, la debilidad en Groenlandia… ¿Qué hace la UE por los cubanos?, siguen achacando machaconamente.

Lo que no existe, simplemente nada puede hacer. Algo podrían solucionar Suiza, Noruega, la EFTA, incluso el Vaticano con sus guardias helvéticos y sus alabardas. Los ciudadanos de la UE, sin nacionalidad posible de la presunta Unión desunida, son los únicos que pueden hacer algo digno. Mientras tanto, los tertulianos, que tantos títulos académicos atesoran, absténganse por favor de criticar a la desunida Unión.

Los europeos tenemos ciudadanía, pero no nacionalidad de la UE. Podemos alistarnos en muchas armadas, como la irlandesa, pero no en la de la Unión. Hasta las patrulleras de la Agencia Europea de Pesca atracadas en Vigo portan pabellón de la República Portuguesa después de haber sido construidas por una firma china. ¿Qué más se puede añadir?

De modo que la UE es impotente e incapaz de defender el derecho internacional, a los niños palestinos o a los menguantes bebés europeos. Mientras solo exista esta Unión desunida, mantengamos recatado silencio ante el secretario de Estado de los Estados Unidos. Seamos sinceros y llamemos otra vez a este conglomerado Comunidad Económica Europea. No demos pábulo al ridículo sobre la infamia.