Elogio del dominó

Ramón Pernas
Ramón Pernas NORDÉS

OPINIÓN

Un grupo de personas jugando una partida de dominó.
Un grupo de personas jugando una partida de dominó. Eva Marie Uzcategui | REUTERS

El juego o deporte del dominó es un lejano pariente pobre del ajedrez. Si este es altivo y señorial, científico y elegante, el dominó es humilde y popular, menestral y proletario. Recientemente, en un programa tradicional de la televisión gallega, llamó al presentador un televidente para alabar el mundo del seis doble, argumentando que promueve la amistad y combate las enfermedades, especialmente el mal de Alzhéimer, que anula la memoria y nos sume en el olvido. Añadió, como cima sublime, que jugó una partida contra el mismo presidente Fraga. Tal era su mérito.

El juego de mesa, de veintiocho fichas blancas y negras, de dos parejas de jugadores que las hacen sonar armónicamente sobre las viejas mesas de mármol de bares, tabernas y cafeterías a lo largo de todo el país, tiene un ritmo solidario de tertulia táctil, de sobremesa infinita de cultura popular, y de ceremonia jubilosa de jubilados alegres.

Ahorcar el seis doble como ábrete sésamo del comienzo de una partida es el grito de guerra que inaugura las tardes sobre el tapete virtual del más popular de los juegos de mesa. Si en España es un juego esencialmente masculino y con un número elevado de practicantes, hay que señalar que actualmente es altamente masivo en países como la India o Estados Unidos.

Existen muchas variantes de este juego y en el mundo hispánico destacó siempre Cuba como referente. Acaso la emigración gallega esté en su origen.

No existe aldea, pueblo o ciudad de Galicia en la que no se reúna un grupo de amigos para jugar al dominó cuando comienza la tarde; es la mejor de las terapias para combatir la soledad y alargar la vida, esquivando enfermedades y males sociales. Son las dos parejas que juegan rodeados de quienes miran «y dan tabaco». Son auténticos grupos que nutren bares, furanchos y chigres, donde se combate el invierno y se esquivan la lluvia y los malos humores.

En España existe una federación nacional de dominó, que agrupa multitud de torneos. Está integrada por distintas agrupaciones autonómicas. La gallega, con sede en Ares, es muy activa y reúne a un buen número de asociados.

Este juego de astucia y práctica estratégica es en nuestra tierra muy popular, de norte a sur, tanto en la costa como en el interior, y merece un elogio que no lo reduzca a una práctica deportiva menor, y que sea reivindicado como una partida colectiva que, como señalaba la persona que llamó al programa televisivo, previene enfermedades y hace amistades. Simplemente dominó.