Miopía y amplitud de miras

Francisco Martelo PRESIDENTE DE LA REAL ACADEMIA DE MEDICINA DE GALICIA

OPINIÓN

Gafas para ver, en una óptica.
Gafas para ver, en una óptica. Bienvenido Velasco | EFE

01 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Un miope sin gafas nunca saluda primero. Espera a que te acerques, para asegurarse de que eres una persona que conoce. Ve bien de cerca, pero lo lejano lo ve borroso. Forma la imagen visual delante de la retina y no sobre ella, porque el ojo es demasiado largo o la córnea tiene demasiada curvatura, por lo que entrecierra los ojos para enfocar. Los ojos se hacen pequeñitos pero el mundo se hace perceptible.

Los oftalmólogos y optometristas, con la aparición de las lentes de contacto, los han liberado de las gafas, que muchos consideran antiestéticas; y la más reciente cirugía refractiva los ha convertido en personas con visión normal, por lo que en las sociedades desarrolladas hay soluciones ópticas o quirúrgicas que se indicarán dependiendo de la gravedad de la miopía: no es lo mismo padecer una miopía simple, que puede estabilizarse en la edad adulta, una moderada o la maligna, que evoluciona desencadenado lesiones en la retina.

Pero, ¿cuál es la dimensión del problema en términos de salud? Una de cada tres personas en el mundo es miope y se cree que su aumento constante conducirá a que en el 2050 lo será la mitad de la población. Por eso se dice que es una epidemia, un problema de salud pública muy importante, con un gran consumo de recursos, y las posibles causas que influyen en semejante incremento son objeto de un estudio exhaustivo que busca reducir la prevalencia de la enfermedad.

Si uno o ambos padres tienen miopía, hay mayor probabilidad de que los hijos la desarrollen y no podemos evitarlo; pero sí podemos reducir su presencia colocando las pantallas a una distancia adecuada, con una buena iluminación y limitando su uso excesivo. Además, la luz natural también favorece que el ojo se desarrolle correctamente durante la infancia. «Los niños tienen que jugar dos horas al aire libre», subrayó en una conferencia, en la Academia de Medicina, el doctor Gómez-Ulla, académico de Oftalmología de la institución.

Por si fuera poco, una publicación reciente de un grupo americano, dirigido por el doctor José Manuel Alonso, formado en Santiago y en la actualidad investigador de la State University de Nueva York, señala que el enfoque ocular prolongado en espacios cerrados contribuye al aumento de la miopía porque afecta a vías neuronales que deciden cómo el ojo se ajusta y crece. Necesitamos luz en espacios abiertos, mirar amplio o tener la vista extendida para reducir la miopía. Los de mi generación aprendimos que la amplitud de miras era tener la mentalidad abierta, frente a posturas dogmáticas imperantes en nuestra infancia, pero parece que la capacidad de ver lo lejano también es buena para el ojo; no en balde está considerado una prolongación de nuestro cerebro.

Vivir en la costa atlántica o en el terruño de suaves relieves nos permite mirar a lo lejos para observar cómo la tierra se confunde con el cielo. Somos afortunados de tener amplitud de miras.