En el lado correcto, sin cuentas

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Pedro Sánchez y María Jesús Montero, los máximos responsables de las cuentas públicas de España
Pedro Sánchez y María Jesús Montero, los máximos responsables de las cuentas públicas de España Eduardo Parra | EUROPAPRESS

31 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El editorial de La Voz de este domingo lo decía con claridad. España necesita unos Presupuestos. Precisamos cuentas y menos cuentos. La situación internacional tiene la suficiente inestabilidad como para que el Gobierno no le añada más dificultades. La anomalía que vivimos es histórica. Los últimos presupuestos que se aprobaron fueron con otra coalición al mando, la del PSOE con Podemos, hoy rival sin piedad de un Pedro Sánchez que les está dejando sin espacio político a la izquierda.

La vicepresidenta saliente, Montero, deja una propuesta en el cajón, pero que está por negociar. Ella misma decía que los socialistas no eran amigos de los platos precocinados. Era su peculiar manera de aludir de forma coloquial a que no se habían logrado aprobar unas cuentas del Estado por las innumerables peticiones de sus múltiples socios. Se los querían dar hechos y ella no se dejaba. La realidad va más allá. Hace tiempo que Sánchez sufre hasta para sacar adelante un decreto tan necesario como el de la semana pasada. El presidente seguirá con su mantra de agotar la legislatura y con su cifra mágica del 2027. Ahora le tocará sumar y restar a Arcadi España, un nuevo ministro de Hacienda que se presentó repitiendo una ocurrencia de Montero. «Me quedo con el ay, como lamento, de cuando me hablaste de presupuestos». Le rieron la gracieta en su toma de posesión. Pero ese ay de dolor es el que padecemos todos los ciudadanos con unos presupuestos de la anterior legislatura. El editorial de La Voz recordaba la mítica frase de Sánchez a Rajoy de que un país sin presupuestos era como un coche sin gasolina. Traducido: así, no se va a ninguna parte. Lo que valía para Rajoy no afecta a Sánchez.

Ojalá el ministro España haga honor a su apellido y piense más en nosotros que en su partido. Lo tiene crudo, como el petróleo que falta. Sumar a enemigos íntimos como ERC y Junts fue el milagro sanchista de la investidura. Pocas más veces se ha visto esa mezcla prodigiosa, en la que también fueron de la mano otros competidores por el mismo espacio electoral como el PNV o Bildu. Ahora toca Andalucía. Moreno Bonilla luchará por la mayoría absoluta que lo siga alejando del sometimiento a un Vox que no sabe lo que quiere, más allá del insulto a Sánchez. Montero se presentará como una candidata que esta legislatura no hizo sus deberes. Solo cumplió con la obediencia sin rechistar al amado líder. Pero en política los hechos valen poco. Un error en campaña y todo puede virar. Da igual que, gracias a Montero, en España no seamos capaces ni de mantener las carreteras ni las vías de tren. Vamos de decreto en decreto, cada vez menos, hasta el decreto final con el que Sánchez nos lleve a urnas. Muy probablemente en el 2027, como siempre ha dicho. Pase lo que pase con los presupuestos o con el resultado en Andalucía. Las cuentas solo necesitan otra prórroga para llegar a su objetivo del año que viene. Y el PSOE ya da a Andalucía por perdida. Como dijo Sánchez en su carta a los militantes: «Estamos en el lado correcto de la historia». Pero, como la economía siga yendo a menos, seguiremos en el lado correcto, pero sin un euro que llevarnos a la boca.