Hay fotos que valen su peso en queroseno. Para conseguir una con Oliver Laxe en Los Ángeles había que volar 9.000 kilómetros. Se pueden echar cuentas. Que la foto fuese con Oliver y con el Óscar no dependía ni de Yolanda Díaz ni del dinero público, había que confiar en que los miembros de la Academia se decantasen por Sirât. No se hizo justicia, y Oliver Laxe, y por extensión Yolanda, que viajó hasta allí junto al conselleiro de Cultura para arropar al túzaro de Os Ancares, se quedó sin Óscar, y ella, sin foto. Quiso el destino que mientras Yolanda volvía de Los Ángeles a esta rave sin música que es el Congreso de los Diputados, en Castilla y León pasaran la película Cero escaños para Sumar. No la van a reponer. Entre el fiasco electoral, el desfase horario y las banderillas del PP y de Vox, era cuestión de tiempo que Yolanda explotara. Esta es una imagen de su actuación. Si fuese una película podría titularse El crepúsculo de los dioses.