El avispero está agitado
¿Y qué va a pasar ahora? Activado el avispero de Oriente Medio, sucede que las picaduras puede que alcancen antes a Europa, más concretamente a los países mediterráneos, que a EE.UU. o a Rusia. ¿De qué forma, y sobre todo, con qué armamento nos vamos a defender? Las últimas décadas fueron idílicas, de pájaros y flores. No necesitábamos armas. No a la guerra. Hasta el punto de que se cambiaron los finales de los cuentos para no traumatizar a los niños. Pero la realidad se impone. El lobo sigue siendo lobo. También contábamos con nuestros aliados, los Estados Unidos que nos ayudaron contra los nazis en la última Guerra Mundial. Pero ahora su presidente Donald Trump bromea sobre los barcos que hunde. Y, la verdad, tampoco tranquiliza mucho. Europa está sola. Muy sola. Hoy no sabemos nada. Bueno, sí. Tenemos la total y absoluta certeza de que los gobernantes de los países poderosos están afectados por una mezcla de chochez, locura, narcisismo y algo más que no sería correcto mencionar aquí, pero cada cual puede imaginar. Más o menos. Y todo esto siendo optimistas. M. J. Vilasuso. As Pontes.
Reflejo en lugar de derecho
Es notable que Irán haya ignorado en gran medida el derecho internacional durante 47 años y haya apoyado a organizaciones terroristas como Hamás o Hezbolá, así como a milicias en Irak y Yemen con armas y fondos, lo que permite que estos grupos ataquen repetidamente a Israel y, por tanto, violen el derecho internacional ellos mismos. Sin embargo, apenas se oye indignación. Pero cuando el presidente estadounidense intenta poner freno a este régimen teocrático y opresivo se grita de manera reflexiva: «¡Violación del derecho internacional!». Notable. Michael Ayten. Alemania.
A mí también me pasó
Yo también tuve que vivir en silencio porque no me creía nadie. Tuve que vivir en un mundo de miedo y no poder ser como los otros niños. A mí me tenían secuestrado mentalmente. Era todo una mentira y me daba vergüenza haber sido una persona que no quería conflictos de familia. Me dijeron que me callase.
A quién iban a creer: ¿a mí o a él, que tenía poder? Él les ofrecía dinero para que no me hablasen. Me hicieron un vacío terrible. Decidí ser yo y olvidarme de todo el mundo. Alejandro M.
Los médicos y la huelga
He leído la carta Los médicos y su huelga y sorprende que se presente este conflicto como si fuera una cuestión de dinero. En realidad, las reivindicaciones médicas tienen que ver con condiciones de trabajo básicas: limitación de jornadas que a menudo se prolongan mucho más allá de lo razonable, tiempos de descanso tras guardias de 24 horas, carga asistencial creciente en las consultas o cuestiones relacionadas con la cotización de ese trabajo extraordinario.
Reducir todo eso a un simple «quieren ganar más» es una simplificación que desvía el debate de los problemas reales del sistema sanitario. Tampoco ayuda hacerlo recurriendo a cifras llamativas pero poco ajustadas a la realidad, como esas supuestas peonadas a 200 euros la hora (habría médicos haciendo cola para hacerlas, si eso fuera cierto) o los 4.000 euros mensuales presentados como si fueran el sueldo habitual de un médico de familia. Esa cifra, cuando se alcanza, suele corresponder al nivel más alto de la carrera profesional. A. Souto.
CORREO ELECTRÓNICO
cartasaldirector@lavoz.es
DIRECCIÓN DE CORREO. Avenida da Prensa, 84 y 85. Sabón, 15143 Arteixo (A Coruña)
WEB. www.lavozdegalicia.es
Las cartas no deben exceder de 20 líneas y se identificarán con el nombre, domicilio, DNI y teléfono del autor.
La Voz de Galicia se reserva el derecho de extractar los textos. No se informará sobre las cartas recibidas