Baches en O Salnés
Circular por las carreteras de O Salnés se ha convertido en una actividad de riesgo. Lo que deberían ser vías de comunicación seguras son, en realidad, una sucesión de trampas de asfalto que amenazan la integridad de nuestros vehículos y, lo que es más grave, nuestra seguridad. Los socavones tienen ya «nombre y apellidos», obligando a maniobras bruscas que pueden acabar en tragedia. Las administraciones parecen conformarse con parches de asfalto frío que desaparecen con la primera lluvia. No pedimos lujos, sino mantenimiento básico. Pagamos impuestos para tener carreteras, no caminos de cabras. María del Mar Luna Macía. Vigo.
La gran estafa del «neto», o cómo subir bajando
Me quito el sombrero ante la magia contable del Estado: ha logrado que una subida de 40 euros mensuales en su pensión se transforme, por arte de birlibirloque, en una pérdida real de poder adquisitivo. Al incrementarle la retención en 1.200 euros anuales, Hacienda no solo se come su aumento, sino que le confisca 40 euros extra de su bolsillo cada mes. Es la progresividad en frío llevada al absurdo: le dan una moneda con la mano derecha mientras le quitan dos con la izquierda. Enhorabuena, es usted protagonista de una revalorización histórica: la primera que le permite ser «más rico» sobre el papel mientras empobrece su cuenta bancaria. José Ramón Mera. Oleiros.
El término «charo»
He leído algunas explicaciones sobre el término «charo», a raíz del informe publicado por el Ministerio de Igualdad. El idioma español siempre ha tenido esa capacidad de generar motes, expresiones y matices que surgen sin plan previo, muchas veces con un componente humorístico o informal, y que pueden adquirir visibilidad inesperada cuando se analizan desde perspectivas más formales. Quizá ese contraste refleje, simplemente, el momento cultural que vivimos: una mayor sensibilidad hacia el lenguaje y una atención creciente a cómo nos relacionamos a través de él. Francisco R. González. Fene.