Galicia, aislada

Ileana Izverniceanu PORTAVOZ DE LA OCU

OPINIÓN

Un avión despega en el aeropuerto de Lavacolla.
Un avión despega en el aeropuerto de Lavacolla. XOAN A. SOLER

14 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

En Galicia, la movilidad es un factor especialmente sensible por la dispersión geográfica y la limitada oferta de transporte. Para muchas familias, coger un tren, un avión o alquilar un coche no es un capricho: es la única forma de llegar a tiempo a una consulta médica, a un examen, a un trabajo o, simplemente, de regresar a casa.

Por eso resulta especialmente preocupante cómo los precios se disparan en situaciones de emergencia. Durante incendios que cortan carreteras o vías férreas, miles de personas necesitan desplazarse de forma inmediata. En esos momentos, los precios empiezan a subir de manera significativa.

El sistema de precios dinámicos, habitual en aerolíneas y en el alquiler de vehículos, ajusta las tarifas según la demanda. Si muchas personas buscan el mismo trayecto al mismo tiempo, el precio aumenta. Es un mecanismo automático que no distingue entre quien organiza una escapada y quien intenta salir de una zona afectada o desplazarse por motivos urgentes.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha recibido múltiples consultas de personas que han visto cómo billetes que costaban 80 euros se incrementaban a más de 250 en cuestión de horas. Familias sin margen para esperar se ven obligadas a asumir costes elevados en situaciones de necesidad. Cuando la urgencia es máxima, los comparadores y la planificación pierden efectividad.

A esto se suma otra práctica cada vez más extendida: el llamado drip pricing. Se trata de mostrar un precio inicial atractivo que aumenta progresivamente con tasas de equipaje, servicios adicionales o cargos preseleccionados, hasta configurar un coste final significativamente mayor.

La Comisión Europea está trabajando en reforzar la obligación de mostrar desde el inicio el precio total real, sin cargos añadidos ocultos, lo que mejoraría la información disponible para los consumidores.

En Galicia, donde la movilidad ya es más limitada que en otras regiones, estos episodios tienen un impacto social y económico directo. No se trata de turismo estacional, sino de desplazamientos esenciales: acudir al trabajo y centros de salud, o mantener la vida familiar. Cuando fallan las conexiones habituales y las alternativas se encarecen de golpe, el coste se traslada directamente a los hogares.

Desde la OCU consideramos que el reto no es eliminar los precios variables, sino garantizar transparencia, información clara y mecanismos de contención en situaciones extraordinarias. Solamente de esta manera se protege a los consumidores y se asegura en paralelo que el transporte cumpla su función básica: facilitar desplazamientos necesarios sin generar sobrecostes injustificados.