Desahucios, otro parche y ninguna solución
OPINIÓN
Nos encontramos ante una nueva cortina de humo que en modo alguno viene a solucionar el grave problema del alquiler en España, y que trata, con otras medidas populistas por parte del Gobierno, de buscar titulares, pero que en modo alguno arreglan la cuestión de fondo ante la que nos encontramos.
La vida del decreto-ley promulgado dependerá de los apoyos que en un mes logre el Ejecutivo para poder aprobarlo en el Congreso. A día de hoy, el Gobierno tiene el voto del PNV, que consiguió imponer que no afectará la vulnerabilidad a los propietarios que no tengan más de dos viviendas. Pero tanto Podemos como Junts per Catalunya ya manifestaron que no lo apoyarán. ¿Logrará Pedro Sánchez convencer a sus socios de investidura para que voten a favor? Probablemente lo consiga, pero lo que no sabemos es a cambio de qué.
En todas las tertulias televisivas, cuando se trata el tema del problema del alquiler en España se habla de los grandes tenedores como el demonio que hace que los precios del alquiler suban, porque solo se dedican a especular. Nada más lejos de la realidad. El mercado de la vivienda en España está compuesto principalmente por pequeños propietarios que, con su esfuerzo de años de trabajo, han conseguido adquirir su propia vivienda y una o dos más con las que completar su jubilación. Tenemos que partir de que la mentalidad de la sociedad española en los años 60, 70 y 80, principalmente, era la de comprar su propia vivienda y no depender de alquileres. La gente consideraba que si compraba la vivienda era suya, mientras que si alquilaba estaba pagando a otro y al final no tenía nada.
Como consecuencia, el parque de vivienda en alquiler no depende de grandes grupos de inversión y fondos buitres, sino que está en manos de pequeños propietarios, que bien pudieran haber heredado algún piso.
A día de hoy, como consecuencia de las políticas del Gobierno, protegiendo a los okupas y a los inquilinos morosos, esos pequeños propietarios, que eran los que mantenían el parque de alquiler, han retirado gran parte de las viviendas del mercado. Según las estadísticas, hay 3.837.000 inmuebles vacíos en España. Un gran número eran viviendas que se encontraban alquiladas y que, ante el temor de los propietarios a que si alquilaban podía ocurrir que no les pagaran y no podían desahuciar al inquilino, fueron sacadas del mercado. Consecuencia: menos viviendas en alquiler y subida de los precios al ser menor la oferta.
La diferencia existente con el decreto-ley aprobado en el año 2025 es que ahora, y por acuerdo con el PNV, se establece que no procederá la suspensión del desahucio si el propietario es vulnerable o está en riesgo con la suspensión de situarse en dicha condición, o es propietario de dos o menos viviendas.
Dicha limitación a dos viviendas es discriminatoria. ¿Qué pasa si tengo tres viviendas y vivo de los alquileres, y dos inquilinos no me pagan? O soy declarado más vulnerable que los inquilinos morosos o hasta el 1 de enero del 2027 no puedo solicitar su desalojo, siempre y cuando no se apruebe un nuevo decreto suspendiendo de nuevo los desahucios.
Se dice que estas medidas son extraordinarias y temporales y en todo caso dejaran de surtir efecto el 31 de diciembre del 2026. Para que una cosa se pueda considerar extraordinaria y temporal no se puede prorrogar año a año, ya que después de seis ejercicios ni es extraordinaria, ni es temporal.
Se habla de que las administraciones, durante el período de suspensión, han de adoptar medidas para satisfacer la necesidad habitacional de la persona en situación de vulnerabilidad. ¿Quién paga ese gasto? Estamos sin Presupuestos. Se pretende cargar a los ayuntamientos con unas obligaciones para las que no se les facilita financiación.
El decreto es un parche más que en modo alguno soluciona el problema de la vivienda en alquiler en España, y que lo único que provoca es que este año, en el que se calcula que finalizarán unos 600.000 contratos de alquiler, bien se sigan disparando las rentas, bien esas viviendas sean retiradas del mercado.