Denle un trato más humano al paciente con cáncer

Manuel Aguilar López PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA CONTRA EL CÁNCER EN LA PROVINCIA DE A CORUÑA

OPINIÓN

CESAR QUIAN

05 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres acudiremos a una consulta médica para recibir, en algún momento de nuestras vidas, un diagnóstico de cáncer. La noticia produce vértigo a cualquiera que la escucha, y a partir de ese momento los pacientes —y sus familias— necesitan sentirse arropados, comprendidos y seguros. Sabemos que los profesionales sanitarios realizan un esfuerzo importante en un entorno de gran presión clínica y, afortunadamente, los avances científicos han permitido mejorar el diagnóstico y los tratamientos, pero seguimos con mucho margen de mejora en la humanización de la asistencia a pacientes oncológicos.

El sistema sanitario no solo debe curar, sino también cuidar, lo que implica acompañamiento y una atención digna.

Necesitamos un modelo integral que, más allá de eslóganes, verdaderamente sitúe al paciente en el centro del sistema sanitario. Esto requiere escuchar los problemas que sufren quienes viven la enfermedad en primera persona. En la Asociación Española Contra el Cáncer lo hacemos a diario a través de nuestros profesionales y del voluntariado presente en los hospitales, y hemos detectado demandas frecuentes que abarcan desde el diagnóstico hasta el final de la vida. Algunos ejemplos sacados de estos testimonios pueden servir para visualizar el contenido concreto de un concepto amplio como es el de humanización.

Comunicar con tacto: el dolor no proviene únicamente de lo que se dice, sino también de cómo se dice. La palabra cáncer conlleva una gran carga emocional para quien la escucha al otro lado de la mesa, por lo que es necesario saber informar con tacto y de forma comprensible, asegurando que el paciente comprende bien la situación y sus opciones, facilitándole participar en decisiones que le afectan. Hemos detectado que muchos profesionales demandan formación para abordar con acierto esta cuestión.

Los pacientes, además, inciden en la necesidad de humanizar los espacios. No es admisible que una persona con cáncer, cuyo sistema inmunitario está debilitado por los tratamientos, tenga que compartir sala de espera con otras que acuden por procesos infecciosos, como una gripe, que pueden ponerles en riesgo. Su vulnerabilidad exige un entorno seguro donde la arquitectura sanitaria proteja y no añada angustia a la incertidumbre. El propio diseño y el mobiliario de los espacios donde se atiende a pacientes oncológicos debe contribuir a mitigar el estrés emocional que provoca la enfermedad.

También la situación en cuidados paliativos es manifiestamente mejorable. Resulta desgarrador escuchar a familias que no han podido despedirse de sus seres queridos con la intimidad que merecen. Tener que compartir habitación en los momentos finales de la vida, sin un espacio propio para el adiós, priva a las familias y al paciente de la dignidad necesaria en un momento extremadamente difícil. Pacientes y familiares piden una atención más humana e integral, y responder a esa legítima reclamación debe ser un compromiso compartido de toda la sociedad.