Es sabido que, en este país de odios y cainitas, una de las dos Españas ha de helarte el corazón. Parecemos condenados a ello. La última polémica azuzada por radicales de los dos extremos la han protagonizado David Uclés y Arturo Pérez-Reverte. El cuadro de Goya, A palos, podría volver a ser pintado con el rostro de Uclés, con su boina y su aspecto currado de recién salido del campo, y por Pérez-Reverte y su pinta de hombre curtido en mil batallas. Menos mal que se han peleado con palabras y no a bastonazos. Los dos son excelentes escritores, muy distintos y distantes. El libro que ha puesto en la cima de las letras a Uclés, La península de las casas vacías, es un ejercicio de filigrana, una prosa excelente, a la que se le ven de lejos las costuras zurdas. Los soldados republicanos llevan amapolas en sus tobillos, mientras que los del bando sublevado lucen medallitas con vírgenes y el lema «detente, bala». Es una lectura necesaria y hermosa. Pero está escorado a la izquierda sin arrobo. Lamento decir que es posible que te guste leer a Uclés y a Reverte a la vez. A mí me pasa. Pérez Reverte es un artesano que escribe novelas que no le tienen nada que envidiar a las de su amado Dumas. Reverte organizó unas jornadas en Sevilla con una pregunta necesaria: «1936: ¿La guerra que todos perdimos?». Y en ella pretendía que hablasen desde Aznar y Espinosa de los Monteros, exVox, al escritor David Uclés, que no oculta que su corazón bombea sangre roja. Ha sido imposible. Uclés aceptó debatir con el escritor y genio Luis Mateo Díez, pero luego se negó. Aseguró que no quiere blanquear el franquismo y que recibió insultos de Pérez-Reverte. Según él, pasó de alabarle por su literatura a pedir que no se le leyese. A su vez, Pérez-Reverte le acusó de sectario por no querer ir a unas jornadas en las que se buscaba debatir de forma civilizada. Tras el cruce de sables dialécticos entre los dos, empezaron a movilizarse los radicales de siempre, lo que hizo que Pérez-Reverte suspendiese las jornadas en Sevilla. Motivo: «La intención expresada en las redes sociales por grupos de ultraizquierda, proponiendo manifestarse de forma violenta ante el lugar donde está previsto celebrar la XI edición de Letras en Sevilla («1936: ¿La guerra que todos perdimos?») nos hace aconsejar a Cajasol que la aplace». Reverte anunció ayer noche que finalmente se celebrarán en octubre y sin Uclés. Así estamos en este país. Qué cansino. Es imposible buscar un lugar de encuentro. El sentido común es despreciado. El centro ya no existe. Así le fue a Ciudadanos, aunque, en realidad, se suicidaron ellos mismos. El enfrentamiento irá a más. Son los partidos los que nos parten. Especialmente, el PSOE de Sánchez y Vox. Las elecciones en Aragón son este domingo y todo vale para rapiñar votos. El enfrentamiento que se vivió en Cataluña, incluso entre familias, se está extendiendo a todo el país. Como dijo Javier Sardá en una entrevista a mi compañera Sandra Faginas en el suplemento Yes de La Voz: «Es una fantasía sexual, pero sería estupendo que PP y PSOE gobernasen juntos».