Catástrofe es un suceso que produce gran destrucción o daño. Las catástrofes naturales las provocan los fenómenos naturales adversos: terremotos, danas (Valencia, con 230 fallecidos), huracanes, etcétera. No se puede evitar que se produzcan, pero se puede atenuar sus efectos con el uso de la tecnología adecuada: viviendas antisísmicas, refugios para protegerse de huracanes, canales que alivien las aguas de lluvias intensas y torrenciales.
Las catástrofes tecnológicas son incidentes graves relacionados con la tecnología, que causan daños significativos en personas, ambiente e infraestructuras. Son provocadas por fallos humanos o tecnológicos. Es el caso del accidente de Adamuz, que implica a dos trenes de alta velocidad: un Iryo que descarrila y un Alvia que pasaba por allí en ese momento y choca contra los vagones del Iryo. Hay ya 42 muertos.
A ello se añaden dos accidentes de trenes en Cataluña (en Gelida y Blanes) con un muerto y varios heridos graves.
Las catástrofes tecnológicas, como la de los trenes de Adamuz, se podrían evitar con un mantenimiento adecuado de trenes y vías y haciendo caso de los avisos de los maquinistas sobre botes y ruidos, tratando de averiguar la causa y solucionando el problema.
De nuevo, como en Angrois, los vecinos de Adamuz se han volcado en atender lo mejor posible a las víctimas. La única mancha es la de las compañías de otros transportes que han subido exageradamente el precio de los billetes.