Cilia Adela Flores de Maduro

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Manaure Quintero | REUTERS

06 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

No pasaba por allí. Casados desde que accedió Nicolás Maduro al poder por la muerte de Hugo Chávez, en marzo del 2013. Cilia Adela Flores tiene 69 años, seis más que Maduro. Ella contactó con Chávez cuando lo asistió como abogada en la prisión, tras el fracaso de su golpe militar del año 1992. Chávez salió en 1994. Y empezó a fraguar, con la colaboración de ella, el partido revolucionario que fundaron en 1994, el Movimiento Quinta República. El que lo llevaría a la presidencia en 1999. Al hablar de Venezuela, olvidamos que la dictadura lleva 27 años, cerca de las tres décadas. Los venezolanos menores de treinta años solo conocen este régimen. Chávez, primero. Maduro, después. Y Cilia Flores, siempre. Los que se preguntan qué culpa tiene ella es importante que lean sobre su papel desde la prisión de Yare, donde visitaba a Chávez. Cilia, nacida en Tinaquillo, casada dos veces y con tres hijos de su anterior marido, que Maduro considera como suyos, mandó al inicio del chavismo desde la primera línea. Fue presidenta de la Asamblea Nacional del 2006 al 2011. Y procuradora general en el 2012. Meses después, cuando la muerte de Chávez y el relevo, ella dio un paso atrás que fue, en realidad, todo un paso adelante. Conocida más como la primera combatiente de la nación que como primera dama, Cilia Flores no solo aconsejaba a Maduro. Su opinión era decisiva. Tanto es su peso propio que en la causa del Departamento de Justicia de Estados Unidos se le acusa de delitos de narcotráfico y de tráfico de armas. Maduro no hacía nada sin que ella lo matizara. Sus tres hijos, Walter, de 45 años; Yosser, de 36; y Yosmal, de 34, también estaban implicados en distintos grados. No fueron capturados por el equipo Delta simplemente porque no estaban con ellos. Pero figuran en los papeles. A Cilia Flores, en el país, la acusaban de nepotismo. Colocaba a su gente y los favorecía. Un experto en política la define como «un auténtico animal político». La oposición la odiaba no solo por lo que significaba como mujer de Maduro, sino por los favores que hacía a los suyos hinchando la Asamblea Nacional y mirando para otra parte cuando exhibían una vida de lujo. Es el matrimonio de una abogada con un conductor de autobús. Ella sabía mucho más de leyes que el presidente. Maduro era un echado para adelante. Pero muchos creen que fue el elegido por Chávez porque este sabía que tenía a Cilia a su lado, mucho más fría e inteligente. Hoy seguro que Maduro se arrepiente de no haber aceptado el retiro dorado en Rusia y Turquía. Cilia calculó tan mal como su marido. Hoy podría estar en las playas turcas junto a él y a sus tres hijos. Alguien les traicionó, y mucho, desde dentro. Tenían una sombra comprada por los norteamericanos que ya trabajaba en su final. No es una película de espías. Sucedió en Caracas. Cuando se haga el filme, además de Chávez, el otro papel protagonista será para Cilia Adela Flores, más de sí misma que de Maduro. Ambos lo tienen crudo, como el petróleo.