Trump juega al monopoly con Venezuela y con el mundo
OPINIÓN
Las operaciones extraterritoriales para la captura o ejecución de criminales u opositores políticos forman parte del día a día en las relaciones internacionales, desde las cazas de nazis hasta los asesinatos de terroristas. Son operaciones tan habituales como ilegales, pero no es tan frecuente que tengan un objetivo de tan alto valor político como el presidente de facto de un país.
Era de madrugada en Caracas cuando las fuerzas especiales de Estados Unidos culminaron la operación de captura de Maduro y de su mujer, precedida de casi medio año de dudas y rumores acerca de las intenciones de Trump con el despliegue de tropas y las operaciones en el Caribe. Tras múltiples medidas de presión militar, económica y diplomática, Trump dio a sus tropas la orden de intervención, que ejecutaron con gran efectividad y sospechosa facilidad. Sorprende, por ejemplo, que no haya habido ninguna respuesta defensiva por parte de un ejército que llevaba meses esperando el ataque y preparándose para él, aunque con maniobras más circenses que militares. En todo caso, la aplastante superioridad estadounidense y las múltiples maniobras previas para desarticular defensas aéreas habrían sido suficientes para lograr el objetivo.
Ahora bien, cabe preguntarse cuánto hay de mérito militar, cuánto de traición chavista y cuánto de connivencia rusa, china y cubana. Son ya varias las operaciones de inteligencia llevadas a cabo con éxito en territorio venezolano en los últimos meses, como la liberación de opositores venezolanos en la embajada de Argentina en Caracas, tras meses de asedio, o la más reciente salida de María Corina Machado, tras meses de persecución. La liberación de los opositores refugiados en la embajada argentina se produjo coincidiendo con un viaje de Maduro a Moscú. ¿Saben dónde se encontraba Delcy Rodríguez cuando capturaron a Maduro? Exacto, en Moscú.
Aquí se abre el terreno de las especulaciones y de las preocupaciones acerca del futuro de Venezuela, que Trump se ha ocupado de alimentar a través de una entrevista en la Fox y una rueda de prensa tan frívolas como desconcertantes, en su línea. Dio a entender que se Estados Unidos se ocupará de administrar provisionalmente Venezuela, hasta que llegue la democracia, y especialmente su petróleo, ofreciéndoselo al mundo, empezando por China. No dijo quién se ocuparía de ocupar el vacío de poder en Venezuela, pero dio a entender que podría utilizar a Delcy Rodríguez como títere de transición, al tiempo que no mencionó a Edmundo González, al que consideraba expresamente como presidente electo, y cuestionando a María Corina Machado, que le robó el Nobel de la Paz. Para este viaje no hacían falta tantas alforjas.
Hablando de viajes, Maduro y su mujer van rumbo a Nueva York donde enfrentarán diversos cargos por delitos muy graves, especialmente por narcotráfico y corrupción, con una posible condena a cadena perpetua. A partir de ahora está por ver si los jerarcas del régimen se mantendrán leales entre sí y con sus aliados, o si empezarán a traicionarse a cambio de beneficios penitenciarios o de otra naturaleza. De ello dependerá, en gran medida, no solo el futuro de Venezuela, sino también el escenario regional e internacional, con posibles efectos de escalada o de desescalada, desde América Latina hasta Taiwán, pasando por Ucrania o Irán. O quién sabe dónde…
Al cierre de este artículo, hay muy pocas certezas y demasiadas especulaciones tras la intervención ilegal de Estados Unidos en Venezuela para detener al sátrapa de Maduro y a su mujer. Trump sigue jugando al monopoly con el mundo, y esta vez decidió ocupar la casilla de Venezuela.