«Cada enero, lo mismo: el precio de recorrer nuestra tierra aumenta»

OPINIÓN

JOSE PARDO

04 ene 2026 . Actualizado a las 22:58 h.

Aniversarios mirando al futuro

En el 40 aniversario del ingreso de España en la Comunidad Europea, tengo para mí que hemos olvidado la razón de ser de la creación de esa institución: nunca más la guerra. Es evidente que, en su fundación, los miembros de la hoy Unión Europea no quisieron traer a la memoria las atrocidades cometidas durante la Segunda Guerra Mundial: ni las de Alemania, ni las de Francia, ni las de Italia, tampoco las de Inglaterra... Había que mirar al futuro.

El 1 de enero de 1986, España ingresó en la UE con la misma mirada. No solo queríamos pasar página de las barbaridades de la guerra mundial (que muchos españoles también padecieron), sino también de las de nuestra Guerra Civil, con la Constitución de 1978 como la mejor garantía de mirar hacia delante. Si de verdad creemos que lo mejor que le ha pasado a España es entrar en la Unión, sigamos el camino marcado por sus padres fundadores, mirando al futuro y sin remover las locuras que tanto dolor produjeron.

Por cierto, hoy se cumple el 35 aniversario de la entrada en vigor en España de la Convención sobre los Derechos del Niño. En su aniversario, creo que sería bueno aprobar cuanto antes los Presupuestos Generales del Estado, máxime teniendo en cuenta que para la UE los niños son prioritarios. Los niños se merecen partidas presupuestarias con urgencia, no dosis de memoria histórica sobre las atrocidades cometidas en tiempos de sus abuelos. José Luis Gardón.

Unidad de paliativos

Quiero dar las gracias a la unidad de paliativos de Pontevedra y a todo su personal, el doctor Labrador, enfermeras, limpiadoras, cocina, auxiliares. Contrariamente a lo que piensan muchas personas, a la unidad de paliativos no vas a morir, vas a que te ayuden a vivir dignamente cuando tu enfermedad es terminal. Mi madre estuvo nueve meses y gracias a esta unidad disfrutamos de ella y tuvo un final sin sufrimiento, se fue delicadamente y en paz. Dolores (hija de Pura Iglesias).

A pregunta do millón

Por que un de cada seis rapaces menores de 24 anos, opinan que con Franco vivíase mellor? Por nostalxia non é, pois non viviron a ditadura. Por dereitos conseguidos, tampouco. Por poder votar cada catro anos, non creo. Por liberdade de expresión, menos.

Entón?

Pasaralles o mesmo que aos cans que despois de estar presos todo o día, non máis ceibalos, en vez de fuxir, van gabear polo seu amo e lamberlle os bicos? Ou cando, despois de darlle co zoco nas costelas, chámannos e arrástranse aos pes do dono, meneando o rabo.

A resposta segue no vento. Manuel Piñón Pérez. Ferrol.

La autopista que nos separa

La subida de los peajes de la AP?9, la columna vertebral que atraviesa Galicia de norte a sur, no es una mera cuestión tarifaria: es un problema de derechos, de territorios y de capacidad de movimiento. Otra vez Galicia paga por moverse dentro de sí misma. Cada enero, lo mismo: el precio de recorrer nuestra tierra aumenta mientras la concesionaria, Audasa, continúa batiendo récords de beneficios.

La AP-9 no es una carretera cualquiera. Es el eje que une Ferrol con Tui, el camino que conecta a Vigo con A Coruña, Santiago con todo. Desde que empezó a construirse en los años setenta se nos prometió que sería el motor del progreso. Hoy, casi medio siglo después, se ha convertido en símbolo de desigualdad.

Lo que nació en con una promesa —unir Galicia de norte a sur— se ha convertido, casi medio siglo después, en una deuda que ya no existe. La AP-9 está más que amortizada, pero sigue siendo una de las autopistas más caras de España.

¿Por qué seguimos atados a una empresa privada que obtiene beneficios millonarios año tras año a costa de nuestra movilidad? ¿Qué sentido tiene que moverse por tu propia tierra sea un lujo?

Cada subida de peaje es una forma silenciosa de aislar a Galicia. De dificultar los lazos, las oportunidades, las visitas. Porque cuando moverte cuesta tanto, te lo piensas dos veces. Y cuando te lo piensas dos veces, el territorio se rompe un poco más.

¿Cuántas veces más vamos a aceptar que Galicia esté desconectada, no por falta de carreteras, sino por exceso de cobros? No hablamos solo de una autopista. Hablamos de lo que simboliza: una Galicia que se queda atrás porque le cuesta demasiado avanzar.

Los gallegos estábamos en todas partes (en la pesca, la emigración, la industria...), ahora somos a los que están dejando atrás en casa. En esa en la que pagamos por movernos. Coloma Campos Romero. Vigo.