Pensionistas: no y mil veces no
De nuevo asistimos al intento, sutil pero insistente, de algunos discursos que responsabilizan a las personas mayores del desequilibrio existente entre el nivel de sus pensiones y los salarios de la juventud trabajadora. Una estrategia tan injusta como peligrosa, que enfrenta generaciones en lugar de señalar las verdaderas causas del problema.
Partamos de una premisa que compartimos plenamente: los jóvenes sufren salarios insuficientes, precariedad laboral y una incertidumbre que lastra sus expectativas de futuro. Ahora bien, no podemos aceptar que se nos señale a los pensionistas como culpables de recibir más de lo que merecemos.
Sin la aportación de los jóvenes trabajadores y autónomos, el futuro del sistema público de pensiones no es viable. Del mismo modo, es imprescindible la incorporación al mercado laboral de las personas migrantes que acceden legalmente al sistema de cotización de la Seguridad Social. Lejos de negarlo, lo afirmamos con claridad.
Resulta carente de un análisis serio responsabilizar a los pensionistas por vivir más años tras haber trabajado más tiempo. En la etapa final de nuestras vidas también necesitamos más cuidados: prótesis, gafas, dentaduras, audífonos y, en muchos casos, residencias donde poder recibir una atención digna. Muchos de estos gastos no están cubiertos por la sanidad pública y suponen una carga añadida para economías ya ajustadas.
También es falso el retrato distorsionado de unas pensiones supuestamente elevadas. Es cierto que en España hay cerca de diez millones de pensionistas y que el coste mensual del sistema supera los 13.000 millones de euros. Pero los datos oficiales de la propia Seguridad Social revelan otra realidad: el 57 % de los pensionistas cobra menos del salario mínimo interprofesional; el 45 % percibe menos de 1.000 euros mensuales; solo el 26 % supera los 2.000 euros y apenas un 10 % alcanza pensiones entre 3.000 y 3.200 euros. La pensión media se sitúa en 1.318 euros en el conjunto del sistema y en 1.510 euros las de jubilación.
Otro argumento recurrente es el de los llamados pensionistas «ricos» por tener una casa en propiedad. La vivienda, sin duda, es uno de los grandes problemas que afectan a la juventud. Pero ello es consecuencia directa de la inacción de los poderes públicos, incapaces de liberar suelo y construir vivienda social. Abundan los discursos y las promesas, pero faltan hechos. ¿Dónde están aquellas casi 100.000 viviendas anunciadas?
No permitamos que se sitúe a los pensionistas al otro lado de la muralla, fomentando la crispación social y culpabilizando a quienes entregaron lo mejor de su vida en tiempos difíciles para construir un país con más derechos y libertades. Los jóvenes merecen oportunidades reales. Los pensionistas, respeto y dignidad. Juan José Lojo Fandiño. A Coruña.
La baliza
Pasado el día de los Inocentes, esto es de risa: hace un año, una compañía aseguradora me invitó a comprar la baliza que a partir del 1 de enero exigirá Tráfico todos los conductores en caso de accidente o avería. Como la ofrecía a un precio razonable (20 euros) y con garantías de que estaba homologada, aproveché la ocasión. Pues bien, ayer pasé por las oficinas de la Guardia Civil y me dijeron que no está homologada. Carlos José Pereira.
Abrazo y roscón
Son días de frío, de abrazo y roscón. También de ver algo más allá que una pantalla de móvil. Mi vecina es una mujer con una discapacidad visual y me di cuenta un año después. El vecino del sexto necesita ayuda para levantar la tapa del contenedor y no ayer, sino siempre. Todos los días bajo en el ascensor con un niño de 13 años, solo sé que lleva unas zapatillas Nike los martes y jueves. Ayer moví el coche un poco para atrás y encontré una nota, «gracias», y lo peor es que hasta hoy no me di cuenta. Feliz Navidad, y después también. Nena González. A Coruña.