El cuadro pertenece a la última sesión de fotos de los próceres Sánchez y Díaz. Pedro ensaya su clásico gesto de un día más en la oficina, pero en el ambiente se respira que estamos ante un día menos, porque éramos pocos y parió la abuela, y la abuela es que das una patada en las siglas PSOE y te salen tres corruptos y dos acosadores sexuales. Esto no hay Resiliente que lo resista, o sabe dios Puigdemont. Yolanda muestra una de sus múltiples poses afectadas: hoy toca sujetarse la cabeza en plan qué he hecho yo para merecer esto. Está a pocas horas de exigir a Pedro una crisis de Gobierno que nanay. Da igual, es un hecho que esta mujer lleva un tiempo tirándose los peores faroles de la política española. Si llega a jugar al póker, se arruina. Las dos opciones de su partido, que tranquilamente podría llamarse Restar y no pasaría nada, son morir o morir: solo falta por fijar la hora de la muerte. Puestos a elegir, Yolanda se decantará por alargar la nómina, perdón, la agonía.