Para algunos, la Justicia no está pasando por sus mejores momentos. Ver cómo quienes dirigen el país la defienden o cuestionan según les va en ello no ayuda. No es de recibo que miembros del poder ejecutivo o legislativo pongan en tela de juicio la labor de determinados magistrados a quienes ha correspondido instruir las causas contra sus compañeros de Gobierno o de partido. Máxime si años atrás, cuando gobernaban los que hoy están en la oposición, animaban a esos mismos togados a aplicar la ley con la mayor de las durezas contra tanto corrupto entonces en el Gobierno. Montesquieu lo dejó claro en su separación de poderes. Tres Poderes y ninguno debe interferir en la labor de los otros dos. El problema es que en la actualidad todo vale. Y en modo alguno pretendo manifestar que el poder que más confianza me inspira es el judicial por el hecho de dedicarme a la abogacía. Sencillamente, lo afirmo como ciudadano que intenta estar informado. «Donde la ley quiso, dijo», motivo por el cual no se puede calificar como prevaricador a un juez por aplicar las normas legales. Te pueden gustar más o menos, pero son las que tenemos hasta que al Ejecutivo o a determinados grupos parlamentarios les interese cambiarlas. Ejemplos tenemos para dar y tomar.