El domicilio, espacio terapéutico
OPINIÓN
Galicia es una de las comunidades más envejecidas de Europa. En muchas de sus aldeas y barrios, el paso del tiempo se refleja en la piel de sus gentes, en los portales donde se sientan al sol, en las huertas cuidadas con esmero y en las conversaciones que marcan el ritmo del día. Este envejecimiento, que compartimos con otras regiones del mundo reconocidas como zonas azules (lugares con altos índices de longevidad y calidad de vida), convive con un deseo claro de permanecer en casa, rodearse de lo propio y de lo que tiene sentido. Sin embargo, cuando se habla de atención domiciliaria, suele reducirse a tareas como el aseo, la comida o la limpieza y se olvida lo más importante, la autonomía, la participación y el derecho a seguir siendo parte activa de la comunidad.
El hogar no es solo un espacio físico, sino el escenario donde se construye la vida. Allí se tejen recuerdos, vínculos y ocupaciones. Es donde una persona ha ejercido múltiples roles como hija o hijo, como madre o padre, como vecina o vecino, como cuidador o cuidadora y donde ha celebrado, compartido, sufrido y reído. Preservar esa continuidad cotidiana no es un lujo, es un derecho a vivir con dignidad, elección y pertenencia.
En cada casa habitan detalles que sostienen la identidad, una silla junto a la ventana, una radio encendida, el aroma del café, una planta regada con mimo. Gestos sencillos que despiertan memorias y emociones. Acompañar en el domicilio es también cuidar esos hilos invisibles que dan sentido a la vida. Desde la terapia ocupacional trabajamos para que esas experiencias no desaparezcan, para que el hogar siga siendo un lugar donde reconocerse y decidir.
Nuestra labor consiste en acompañar a las personas en su día a día, facilitando que sigan haciendo aquello que da sentido a sus vidas. Valoramos sus capacidades, adaptamos su entorno y diseñamos apoyos que les permitan mantener rutinas, vínculos y actividades significativas. Escuchar lo que cada persona desea conservar o recuperar nos permite prescribir ocupaciones ajustadas a sus intereses, ritmos y posibilidades. Porque lo que una persona ha sido, lo que quiere seguir siendo y lo que aún puede hacer forman parte de su derecho a una vida plena.
Por eso, desde el Colegio Profesional de Terapeutas Ocupacionales de Galicia defendemos una atención domiciliaria que incorpore de forma estable a terapeutas ocupacionales en los equipos que acompañan en el hogar. Profesionales que no solo intervienen en lo funcional, sino que ayudan a sostener la vida cotidiana, a preservar la identidad y a promover la autonomía. Cuidar no es solo atender, es reconocer, activar y acompañar lo que cada persona aún puede ser y hacer.
Creemos que mejorar la calidad de vida de las personas en situación de dependencia no es solo un reto profesional, sino también una responsabilidad compartida y una oportunidad para avanzar como sociedad.